Gobierno peruano ha iniciado un proceso para obtener facultades legislativas que le permitan implementar una reforma integral en diversas áreas del mercado laboral. Dentro del proyecto de ley que busca otorgar competencias al Poder Ejecutivo por un período de 120 días, se incluye una disposición que podría modificar el régimen de feriados, con el fin de reducir su número y así aumentar la productividad en el país.

Esta propuesta se enmarca en un capítulo que aborda el empleo y la protección social, donde se plantean cambios significativos en los beneficios laborales, la contratación, la inspección del trabajo y otros aspectos relacionados con el mercado laboral. El proyecto de ley solicita autorización para realizar modificaciones en la legislación laboral que abarcan aspectos como el empleo juvenil, la inspección del trabajo, la terminación de contratos por causas objetivas, los beneficios laborales y la creación de incentivos por productividad.

Una de las medidas más destacadas del proyecto establece que el Gobierno podrá "modificar el régimen de feriados no laborables y reducir su número, con la finalidad de racionalizar su uso y fomentar la productividad". De ser aprobada la delegación de facultades, el Ejecutivo tendría la capacidad de emitir decretos legislativos sobre este tema durante el periodo autorizado por el Congreso. Además, la delegación de facultades incluye propuestas para introducir mayor flexibilidad en diversos beneficios laborales, tales como modificaciones a las normas sobre vacaciones, gratificaciones, compensación por tiempo de servicios (CTS), participación en utilidades y horas extras, permitiendo acuerdos entre trabajadores y empleadores en ciertos casos.

El documento aborda la problemática del empleo juvenil, busca fortalecer la formalización laboral, ampliar el enfoque preventivo de la Superintendencia Nacional de Fiscalización Laboral (Sunafil) y regular bonos de productividad sin carácter remunerativo, entre otros cambios dirigidos a dinamizar el mercado laboral. Esta iniciativa contrasta con declaraciones previas donde se había descartado públicamente la reducción de feriados, argumentando que los fines de semana largos son una herramienta para promover el turismo interno y fortalecer la actividad turística del país.