Desmantelamiento anticipado de aeronaves redefine la gestión de activos en aviación

Aviones con menos de cinco años de antigüedad están siendo desmantelados antes de tiempo en un fenómeno que está reconfigurando la economía de activos en la industria aeronáutica global. Entre junio y agosto de 2025, al menos 21 aeronaves de última generación —con una edad promedio de 6.4 años, principalmente de fabricantes europeos y estadounidenses— fueron retiradas de operación y reducidas a piezas en centros de reciclaje especializados. Este dato contrasta de forma significativa con la edad promedio histórica de jubilación de aviones de fuselaje estrecho, que se sitúa en 21.7 años, según registros de la industria.

Detrás de esta tendencia se encuentra una combinación de factores estructurales: la escasez de motores de nueva generación, los retrasos en los centros de mantenimiento, reparación y revisión (MRO), y la presión financiera sobre aerolíneas que atraviesan procesos de reestructura. Los motores de última generación, diseñados para ser más eficientes en consumo de combustible, han requerido intervalos de mantenimiento significativamente más cortos de lo proyectado originalmente, generando cuellos de botella en la cadena de servicio. Ante la imposibilidad de operar sus flotas completas, algunas compañías aéreas y fondos de leasing han optado por monetizar sus activos mediante el desmantelamiento, obteniendo en algunos casos mayor retorno económico de la venta de más de mil componentes individuales que del avión como unidad operativa.

Para los estrategas del sector aeronáutico en México y América Latina, este escenario abre tanto riesgos como oportunidades. Por un lado, la disponibilidad de piezas certificadas provenientes de aeronaves jóvenes puede aliviar temporalmente la presión sobre los presupuestos de mantenimiento de aerolíneas regionales. Por otro, el fenómeno evidencia la fragilidad de los modelos de valoración de activos aéreos tradicionales frente a disrupciones en cadenas de suministro globales. Firmas especializadas en gestión de activos aeronáuticos ya están ajustando sus modelos de valuación para incorporar escenarios de desmantelamiento anticipado como variable estratégica, no como excepción. La gestión activa de flotas y la diversificación de proveedores de mantenimiento emergen como capacidades críticas para la próxima década en el sector.