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Economia

Conectividad marítima: cómo las disrupciones geopolíticas reconfiguran posiciones portuarias

Centroamérica gana relevancia en rutas globales mientras potencias tradicionales pierden posicionamiento

Centroamérica experimenta un desplazamiento en la jerarquía de conectividad marítima global, impulsado no por transformaciones infraestructurales radicales sino por la reconfiguración de rutas internacionales derivada de disrupciones geopolíticas. Según el Índice de Conectividad Marítima de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la región ha escalado

Redaccion E30·9/8/2026
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Conectividad marítima: cómo las disrupciones geopolíticas reconfiguran posiciones portuarias

Centroamérica experimenta un desplazamiento en la jerarquía de conectividad marítima global, impulsado no por transformaciones infraestructurales radicales sino por la reconfiguración de rutas internacionales derivada de disrupciones geopolíticas. Según el Índice de Conectividad Marítima de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la región ha escalado posiciones en el segundo trimestre de 2026, alcanzando el puesto 24 tras 27 trimestres consecutivos en la posición 26, con un crecimiento moderado del 1.9% en conectividad.

Este avance relativo refleja un fenómeno más amplio: mientras potencias tradicionales como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita experimentan caídas significativas del 40.2% y 15.1% respectivamente, los nodos logísticos con posicionamiento geográfico estratégico se benefician de la volatilidad del sistema. El LSCI, desarrollado por la UNCTAD, mide el grado de integración de los países en la red global de servicios de transporte marítimo de contenedores, considerando la densidad y diversidad de la oferta de servicios marítimos que operan en sus puertos. Esta métrica impacta directamente en costos de transporte, fiabilidad de cadenas de suministro y competitividad comercial internacional.

Disrupciones localizadas en rutas clave como el Mar Rojo, Mar Negro, Canal de Panamá y Estrecho de Ormuz delinean un panorama de alta volatilidad donde la conectividad se reconfigura constantemente. A nivel global, el comercio marítimo enfrenta una desaceleración proyectada de 0.5% en 2025 y crecimiento de 2% anual entre 2026 y 2030, según análisis de la UNCTAD. En este contexto de contracción, las naciones que logran mantener y aumentar conectividad se benefician en términos relativos, mientras que otros enfrentan retrocesos significativos.

La consolidación de posiciones depende cada vez menos de inversiones infraestructurales masivas y más de la rapidez, confiabilidad e integración de servicios logísticos. Esto introduce un nuevo factor de competencia: la capacidad de adaptación operativa frente a cambios geopolíticos. La posición geográfica sigue siendo ventaja competitiva, pero su valor se materializa únicamente cuando se acompaña de eficiencia en procesos y certificaciones internacionales que generen confianza en armadores y operadores del mercado marítimo global. Este patrón sugiere que en la próxima década, la conectividad marítima será determinada menos por infraestructura estática y más por agilidad operativa y resiliencia ante disrupciones.

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