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Presión cambiaria en economías emergentes: cobre y política definen la estabilidad del peso chileno

Proyecciones de apreciación moderada hacia 2026 dependen de ciclos de materias primas y confianza empresarial

Monedas de economías emergentes enfrentan presiones estructurales que trascienden las fluctuaciones diarias. En Chile, el peso chileno cotiza actualmente alrededor de 913 pesos por dólar estadounidense, reflejando una apreciación moderada del 6,19% en el último año. Sin embargo, las proyecciones hacia 2026 sugieren un rango de 820 a 880 pesos

Redaccion E30·12/8/2026
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Presión cambiaria en economías emergentes: cobre y política definen la estabilidad del peso chileno

Monedas de economías emergentes enfrentan presiones estructurales que trascienden las fluctuaciones diarias. En Chile, el peso chileno cotiza actualmente alrededor de 913 pesos por dólar estadounidense, reflejando una apreciación moderada del 6,19% en el último año. Sin embargo, las proyecciones hacia 2026 sugieren un rango de 820 a 880 pesos por dólar, lo que implicaría una apreciación adicional si se materializan los escenarios base de analistas e instituciones financieras.

Tres variables determinan esta trayectoria cambiaria. Primero, el precio internacional del cobre, que representa el 50% de las exportaciones chilenas y actúa como ancla de confianza en divisas. Una recuperación sostenida en cotizaciones internacionales aceleraría la apreciación del peso; una caída abrupta generaría presión al alza sobre el dólar. Segundo, la estabilidad política y el avance en reformas estructurales que impulsen la inversión privada y la confianza empresarial. Tercero, los flujos de inversión extranjera directa, que en escenarios optimistas podrían acelerar la apreciación hacia los 820-850 pesos por dólar en 2026.

Chile experimentó una recuperación fiscal acelerada en 2021 con crecimiento del 11,7%, posicionándose entre las más rápidas globales post-pandemia, impulsada por retiros de fondos de pensiones y apoyos fiscales directos. No obstante, la recuperación laboral ha sido más lenta y la inflación ha impactado significativamente, alimentada por presiones en la demanda, aumentos en materias primas, interrupciones en suministros y depreciación cambiaria. La deuda pública alcanzó su nivel más alto en tres décadas, situándose en 37%, lo que limita el margen de maniobra fiscal para futuras perturbaciones.

Esta dinámica chilena refleja un patrón más amplio en América Latina: la volatilidad cambiaria de economías dependientes de commodities está determinada menos por variables monetarias locales que por ciclos de precios internacionales y percepciones de riesgo político. Para tomadores de decisiones en México y la región, esta volatilidad impacta directamente en relaciones comerciales, costos de financiamiento en dólares y competitividad relativa de exportaciones. La tendencia general apunta a una apreciación moderada del peso chileno en comparación con 2024-2025, aunque la volatilidad continuará presente como característica estructural de mercados emergentes con bases exportadoras concentradas.

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