Refinanciación de deudas de mora: el modelo de desendeudamiento familiar que expande en ciudades
Cuatro entidades bancarias se suman a programa con tasas fijas y plazos extendidos para familias en situación de mora
Programas de refinanciación de deudas en mora están ganando tracción como herramienta de política pública ante el aumento de la morosidad crediticia en mercados emergentes. En este contexto, iniciativas diseñadas para ofrecer condiciones más favorables a deudores en situación crítica buscan reactivar el acceso al crédito formal y reducir la…

Programas de refinanciación de deudas en mora están ganando tracción como herramienta de política pública ante el aumento de la morosidad crediticia en mercados emergentes. En este contexto, iniciativas diseñadas para ofrecer condiciones más favorables a deudores en situación crítica buscan reactivar el acceso al crédito formal y reducir la migración hacia sectores no regulados.
Estos esquemas establecen parámetros estandarizados: plazos mínimos de 24 meses, tasas de interés fijas que no superan el 35% de Tasa Nominal Anual (TNA), y criterios de elegibilidad basados en niveles de morosidad (60 a 180 días de atraso), ingresos familiares máximos y ratios de endeudamiento. La estructura busca que compromisos mensuales de deuda superiores al 30% de ingresos se redistribuyan en períodos más extensos, reduciendo presión de flujo de caja inmediato. Los préstamos se destinan exclusivamente a consolidación de deudas con entidades reguladas, excluyendo billeteras virtuales y financieras no bancarias, donde la morosidad ha crecido aceleradamente.
Los criterios de exclusión reflejan una lógica de focalización: se descartan solicitantes con múltiples inmuebles, vehículos recientes, activos financieros o compras de divisas durante el período de endeudamiento. Esta arquitectura busca dirigir recursos hacia deudores de clase media con capacidad de pago limitada pero presente. Desde la perspectiva de las entidades financieras, incentivos fiscales como reducciones del 50% en impuestos sobre ingresos brutos de intereses refinanciados buscan compensar el riesgo crediticio y ampliar la base de participantes.
La adopción limitada inicial —cuatro entidades en un mercado con decenas de actores— sugiere que estos programas enfrentan desafíos de rentabilidad ajustada por riesgo y complejidad operativa en validación de requisitos. Sin embargo, el modelo representa una alternativa institucional a la informalización del crédito y anticipa expansión de mecanismos de refinanciación en jurisdicciones donde la morosidad supera umbrales críticos. La viabilidad a largo plazo dependerá de tasas de recupero, costos de administración y capacidad de las entidades para mantener márgenes en contextos de volatilidad macroeconómica.


