Las autoridades antimonopolio estadounidenses han endurecido sus posiciones respecto a las grandes consolidaciones en la industria audiovisual. Un grupo de 12 fiscales generales estatales, encabezados por la autoridad de California, mantiene una demanda para bloquear la adquisición de una de las principales distribuidoras de contenido por parte de un rival de similar magnitud, argumentando que la operación violaría leyes de competencia en tres mercados específicos.

La demanda se centra en el tamaño de la compañía resultante y su control potencial sobre casi un tercio de las películas y la programación de televisión por cable básica en Estados Unidos. La fusión uniría dos de los estudios cinematográficos más emblemáticos del mundo, junto con un portafolio diversificado de redes de televisión tradicional y plataformas de streaming. Los fiscales argumentan que esta concentración limitaría significativamente las opciones disponibles para distribuidores y consumidores, reduciendo la diversidad de contenido en el mercado.

Aunque las partes han pospuesto el cierre del acuerdo hasta junio de 2027 y existe disposición de ambos lados para negociar, los fiscales han dejado clara su posición: cualquier resolución requeriría 'remedios estructurales sólidos' que aborden las preocupaciones competitivas de fondo. Un juicio sobre el asunto está programado para marzo, lo que sugiere que las negociaciones aún se encuentran en etapas preliminares. Esta batalla legal refleja una tendencia más amplia de mayor vigilancia regulatoria sobre consolidaciones en sectores de tecnología, medios y telecomunicaciones, con implicaciones directas para cómo se distribuye y consume contenido en mercados como México y América Latina, donde estas plataformas tienen presencia creciente.