Explotación de yacimientos no convencionales mediante fracturación hidráulica emerge como alternativa central en la estrategia energética colombiana, tras más de quince años de debates regulatorios, políticos y ambientales. El subsuelo colombiano alberga un potencial considerable de hidrocarburos no convencionales concentrado en ocho cuencas principales que, según estimaciones de la industria, podrían transformar la producción nacional de gas natural y petróleo.

Sinú-San Jacinto lidera el potencial con 66 billones de pies cúbicos (tpc) de gas, seguida por Valle Inferior del Magdalena con 18 tpc. Cesar-Ranchería acumula entre 10 y 23 tpc, además de 4,000 millones de barriles de crudo. Valle Medio del Magdalena concentra hasta 13 tpc y 7,000 millones de barriles de petróleo, con proyecciones que alcanzan 8 tpc y 12,000 millones de barriles. Las cuencas restantes —Catatumbo (1.4 tpc), Valle Superior del Magdalena (7 tpc), Cordillera Oriental (3,900 millones de barriles) y Caguán-Putumayo (700 millones de barriles)— complementan un portafolio que responde a la creciente demanda y la disminución de producción en campos convencionales.

La estrategia inicial debe concentrarse en áreas con mayor potencial donde existe conocimiento geológico y operativo consolidado. Valle Medio del Magdalena presenta ventajas logísticas decisivas: proximidad al corredor férreo Santa Marta-La Dorada, puerto fluvial de Barrancabermeja, gasoducto Ballena-Barrancabermeja y red de oleoductos hacia Coveñas. Esta infraestructura existente reduce significativamente costos operacionales comparados con otras regiones. Cesar-Ranchería, por su parte, cuenta con experiencia operativa consolidada en la región.

Procesos piloto iniciados en Puerto Wilches (Santander) —Kalé adjudicado a Ecopetrol en 2020 y Platero a ExxonMobil en 2021— permanecen suspendidos desde 2022. Kalé podría reactivarse una vez se consoliden condiciones legales, financieras y ambientales, mientras Platero aguarda licencia ambiental congelada desde hace cuatro años. Ecopetrol ha mantenido alianza con Occidental Petroleum en cuencas estadounidenses, permitiendo formación de profesionales en yacimientos no convencionales. A medida que Colombia avance en su curva de aprendizaje, exploración en Valle Inferior del Magdalena, Sinú-San Jacinto, Piedemonte, áreas offshore y proyectos de recobro mejorado se posicionan como siguientes fases de desarrollo. Este contexto representa un punto de inflexión en la búsqueda de soluciones energéticas que equilibren demanda, autosuficiencia y consideraciones ambientales.