Transporte fluvial de mercancías experimenta un incremento sostenido que refuerza corredores estratégicos de abastecimiento interno en la región. Durante el último año, puertos ubicados a lo largo de vías navegables despacharon 8,494,328 toneladas destinadas al mercado interno, registrando un crecimiento interanual del 5.8%. Este aumento se atribuye principalmente al incremento en movimiento de petróleo, combustibles y granos provenientes de terminales ubicadas en zonas productivas que se extienden desde el norte hasta centros de consumo en el sur.
Infraestructura portuaria que abarca desde zonas productivas del norte hasta puertos metropolitanos soporta estas operaciones, con concentración significativa en complejos graneleros y terminales de combustibles. Operan en este corredor terminales graneleras y de fertilizantes, plantas de procesamiento de combustibles, centrales térmicas y muelles públicos que participan activamente en despacho y recepción de cargas. Uno de los aspectos más destacados se encuentra en la cadena agroindustrial: durante el último año, terminales ubicadas sobre la principal vía navegable despacharon 805,805 toneladas de granos a través de operaciones de cabotaje, representando un aumento del 17.8% respecto al año anterior. Este es el segundo año consecutivo de crecimiento y el volumen más elevado registrado desde 2020, ubicándose 27.3% por encima del promedio de los últimos cinco años.
Desde una perspectiva logística, esta expansión es significativa porque posiciona al transporte fluvial como alternativa competitiva frente a modalidades terrestres. Operaciones mediante barcazas generalmente implican costos por tonelada inferiores a los del transporte por camión o ferrocarril, permitiendo aprovechar economías de escala en distancias y volúmenes que hacen rentable la modalidad fluvial. Zonas productivas del norte contribuyen con el 89% del volumen nacional de granos movilizados, mientras que regiones de Santa Fe duplicaron su participación respecto al año anterior. Complejos portuarios actúan como destinos concentradores que articulan diversos puntos de origen con principales nodos de procesamiento y comercialización.
Petróleo y combustibles mantienen predominancia en el total de mercancías despachadas por cabotaje, movilizando el 86.4% del volumen total. Este predominio refleja la importancia estratégica del transporte fluvial en cadenas de abastecimiento de energía para mercados internos. Relevancia logística de estas vías navegables se hace evidente al observar flujos de carga que generan dinámicas de transporte multimodal, integrando producción regional con centros de transformación industrial y consumo urbano. Crecimiento sostenido sugiere que operadores logísticos están reposicionando estrategias de distribución hacia modalidades que optimizan costos operativos y reducen congestión en infraestructura terrestre.



