Nvidia se posiciona como líder en el mercado de inteligencia artificial ante resultados trimestrales esperados.

El auge de la inteligencia artificial (IA) ha llevado a una creciente demanda de poder computacional, lo que beneficia directamente a Nvidia. La empresa está fortaleciendo su integración vertical mediante la adquisición de intereses en compañías que garantizan el suministro de energía para sus centros de datos, ya sea a través de la red eléctrica o de fuentes independientes.

Recientemente, Nvidia ha entablado conversaciones avanzadas para adquirir una participación en Cloverleaf Infrastructure, una firma que se especializa en proveer energía a centros de datos. Adicionalmente, la compañía ha adquirido una participación en SB Energy, de SoftBank, en un acuerdo vinculado a un megacampus en Ohio, arrendado por OpenAI por un periodo de 20 años. También se destaca una inversión de $2 mil millones en Lancium, un desarrollador energético que respalda un campus en Abilene, Texas, donde OpenAI alquila capacidad computacional de Oracle.

Nvidia parece estar consolidando su posición en el desarrollo de centros de datos, lo que podría asegurar su dominio en el mercado durante más de dos décadas, especialmente considerando que muchos de estos centros operan bajo contratos de arrendamiento a largo plazo.

Las expectativas son altas para el anuncio de resultados de Nvidia programado para el 26 de agosto. Los analistas anticipan que la compañía podría casi duplicar sus ganancias e ingresos en comparación con el año anterior. La atención se centrará en lo que el CEO Jensen Huang comparta sobre la demanda de IA y sus proyecciones futuras.

Se estima que los resultados de Nvidia podrían impulsar el crecimiento de las ganancias del S&P 500 por encima del 50% en este trimestre, lo que resalta la solidez de esta temporada de informes financieros.

El sistema de calificación de acciones asigna a Nvidia una calificación de C, lo que podría parecer bajo dado el contexto positivo. Sin embargo, es importante considerar que esta calificación se basa en un 70% en métricas cuantitativas y un 30% en aspectos fundamentales. En el ámbito fundamental, se observa una baja puntuación en sorpresas de ganancias y momentum, sugiriendo que, a pesar de los buenos informes, Nvidia ha llegado a un punto de inflexión donde la tasa de crecimiento comienza a desacelerarse.

En cuanto a las métricas cuantitativas, la presión de compra institucional ha disminuido, lo que refleja tendencias a corto plazo. No obstante, a largo plazo, se proyecta que Nvidia operará en torno a los $500 para finales de la década.

El 26 de agosto también se publicará el informe de Gastos de Consumo Personal (PCE) de julio, un indicador clave de inflación para la Reserva Federal. Se anticipa que el PCE principal aumente un 0.1% en julio y un 3.6% en comparación con el año anterior, ligeramente por debajo del ritmo anual del 3.7% registrado en junio.