Una marca emblemática que se declaró en quiebra en 2024 tras años de caída de ventas y competencia digital ahora busca renacer mediante la reactivación de su modelo de venta directa. Una empresa mexicana adquirió las operaciones en América Latina por 250 millones de dólares, financiados con 215 millones en deuda y 35 millones en acciones de nueva emisión, con la intención de recuperar el crecimiento apoyándose en una extensa red de vendedores independientes. La transacción se formalizó en junio de 2026 tras obtener aprobaciones regulatorias. Con la incorporación de más de 300,000 nuevos vendedores en México y Brasil, la red comercial de la adquirente se expandió significativamente. Durante el primer mes de consolidación, la marca generó ingresos de 450.9 millones de pesos con una base de 302,000 integrantes en su estructura de ventas. Este enfoque representa un giro estratégico deliberado: la compañía ha confirmado que se enfocará exclusivamente en venta directa, descartando los canales de distribución minorista y plataformas de comercio electrónico que la marca intentó desarrollar antes de su colapso. La decisión de doble filo refleja una paradoja en la industria. Aunque aproximadamente el 90% de las ventas de la marca provenían de venta directa en 2023, los consumidores comenzaron a migrar hacia compras en tiendas físicas y plataformas digitales. Los intentos de la empresa por vender a través de Amazon y Target no generaron suficiente tracción para contrarrestar la caída de su modelo tradicional. Ahora, la nueva propietaria apuesta por digitalizar y fortalecer la venta directa en lugar de abandonarla, una estrategia que en junio mostró resultados iniciales positivos: las ventas directas alcanzaron 451 millones de pesos, representando un incremento del 29.3% respecto al año anterior. México y Brasil emergen como mercados clave en esta estrategia de recuperación. En México, las ventas crecieron más del 30% al excluir efectos extraordinarios, mientras que en Brasil la caída se redujo a menos del 7%, mejorando significativamente respecto a periodos anteriores cuando los descensos oscilaban entre 10% y 15%. La proyección de la adquirente sugiere que la marca podría generar cerca de un tercio de sus ingresos consolidados en los próximos años. Adicionalmente, la compañía evalúa aprovechar las plantas manufactureras en ambos países, que actualmente operan por debajo de su capacidad instalada, e incluso considera fabricar productos de su portafolio en esas instalaciones como estrategia de optimización operativa. Este caso ilustra una tendencia más amplia en mercados emergentes: el resurgimiento de modelos de venta directa con infraestructura digital como respuesta a la saturación de canales tradicionales. A diferencia de la era anterior donde la venta directa era sinónimo de bajo costo operativo, las empresas ahora buscan combinarla con herramientas tecnológicas para mejorar la experiencia del vendedor independiente y del consumidor final.