Agricultores en Reino Unido y Estados Unidos enfrentan incrementos drásticos en los costos operativos debido al aumento de precios del diésel, impulsado por la escalada de tensiones geopolíticas en Medio Oriente y las restricciones rusas a las exportaciones de combustible. En apenas días, los precios de todos los combustibles han experimentado incrementos de entre 10 y 14 peniques por litro en el Reino Unido, representando un aumento aproximado del 10% en el costo del diésel rojo, combustible especializado utilizado en maquinaria agrícola que se grava a una tasa preferencial.
En el Reino Unido, el precio promedio del diésel para automovilistas alcanzó los 183.5 peniques por litro, comparado con los 164.5 peniques a mediados de julio, reflejando una presión creciente sobre los productores para decidir volúmenes y tiempos de compra. Representantes de cooperativas agrícolas que agrupan más de 1,400 empresas en el país reportan que muchos agricultores están reconsiderando sus estrategias de adquisición, optando por pedidos más pequeños y frecuentes para mitigar el impacto financiero. Este cambio ocurre en un período cuando históricamente la demanda de diésel rojo es máxima, ya que los productores se preparan para labores invernales.
La presión sobre los precios globales de combustible refleja restricciones en la capacidad de refinación mundial. Rusia, que tradicionalmente suministra aproximadamente el 10% del diésel mundial, ha extendido su prohibición de exportación tras ataques a sus refinerías, mientras el precio del petróleo crudo ha alcanzado niveles cercanos a $97 por barril, el más alto en aproximadamente seis semanas. En Estados Unidos, los precios del diésel han llegado a su nivel más alto en cerca de cuatro años, con un promedio de $5.78 por galón, representando un incremento del 54% desde el inicio de las tensiones regionales.
Este fenómeno no afecta exclusivamente a la agricultura. Pequeñas y grandes empresas que dependen de flotas de vehículos —sectores de entrega y construcción— también enfrentan presiones significativas en sus costos operativos. En Reino Unido, el precio de la parafina, utilizada en granjas para calefacción, también ha experimentado aumentos considerables, añadiendo capas adicionales de incertidumbre económica para el sector productivo rural en ambas naciones.



