Miles de millones de dólares en bonos de ahorro estadounidenses han dejado de generar intereses sin que sus propietarios lo sepan. Los bonos de las Series EE y I dejan de acumular rendimientos exactamente al cumplir 30 años desde su emisión, y según reportes de la Oficina del Servicio Fiscal del Tesoro, actualmente circulan miles de millones de dólares en bonos maduros que permanecen sin redimir. Este fenómeno afecta particularmente a herederos que descubren bonos en papel de sus padres o abuelos, ignorando que estos activos dejaron de ser productivos hace años.

La implicación fiscal es crítica: los intereses diferidos de estos bonos se vuelven gravables en el año en que alcanzan su madurez final, lo que puede generar facturas de impuestos inesperadas para propietarios desprevenidos. Un bono que ha alcanzado los 30 años no genera ningún rendimiento, mientras que los rendimientos del Tesoro a 10 años se sitúan en 4.79%, lo que significa que cada mes de retraso en la redención erosiona activamente el poder adquisitivo del propietario. Para los bonos de la Serie I, la tasa compuesta actual es del 4.26%, compuesta por una tasa fija del 0.9% y una tasa de inflación semestral del 1.67%, pero estos beneficios se detienen completamente al llegar a la madurez.

La estructura de madurez varía según la serie y fecha de emisión. Los bonos de la Serie EE emitidos desde 1980 alcanzan madurez final a los 30 años; los de la Serie I, introducidos en 1998, siguen el mismo plazo. Los bonos de la Serie HH tenían un período de 20 años, con los últimos dejando de generar intereses en 2024. Los bonos antiguos de la Serie E presentaban plazos de 30 o 40 años dependiendo de la emisión, con los últimos cesando pagos en 2010. Cualquier bono con más de 30 años de antigüedad probablemente ya no está generando rendimiento alguno.

Propietarios de bonos de ahorro deben revisar urgentemente sus documentos para identificar fechas de emisión y evaluar las implicaciones fiscales de mantener bonos maduros. La gestión adecuada de estos activos, incluyendo la redención oportuna o la consideración de opciones de reinversión, es fundamental para evitar sorpresas financieras y optimizar el patrimonio familiar. Aquellos que descubran bonos maduros sin redimir deben consultar con asesores fiscales para comprender las obligaciones tributarias acumuladas y las mejores estrategias de liquidación.