Preocupaciones sobre el impacto de parques eólicos y solares en valores inmobiliarios cercanos han sido un argumento recurrente en debates sobre expansión de energías renovables. Sin embargo, investigación exhaustiva realizada durante dos décadas en Indiana ha demostrado que no existe evidencia que respalde esta creencia ampliamente difundida.
Análisis de ventas de viviendas entre 2004 y 2024, enfocado en cambios de precios antes y después de instalación de grandes proyectos de energía eólica y solar, no mostró efectos negativos estadísticamente significativos en propiedades ubicadas cerca de aerogeneradores o parques solares a gran escala. Investigadores compararon viviendas cercanas a estos proyectos con aquellas situadas a mayor distancia, examinando propiedades en radios de hasta cinco millas de instalaciones eólicas y cuatro millas de proyectos solares. Aunque algunos modelos sugirieron variaciones puntuales —como posible depreciación del 11.5% en Centro Este o reducciones entre 0.9% y 1.4% cerca de instalaciones solares— ninguno alcanzó solidez estadística concluyente.
Factores adicionales analizados incluyeron tamaño del proyecto, localización rural versus urbana, proximidad a terrenos baldíos y tipo de operador energético. Sin embargo, ninguno mostró efectos negativos consistentes. Hallazgo relevante fue que viviendas ubicadas a medio kilómetro de proyectos solares operados por empresas de servicios públicos experimentaron incremento del 7.9% en precios de venta tras implementación de estas instalaciones. Este aumento podría estar vinculado a mejor diseño, mantenimiento o ingresos adicionales por impuestos a la propiedad para comunidades circundantes.
Resultados tienen implicaciones significativas para planificación urbana y desarrollo sostenible en mercados emergentes. Eliminan barrera psicológica importante en aceptación comunitaria de proyectos renovables, permitiendo que decisiones sobre expansión energética se fundamenten en datos reales del mercado inmobiliario en lugar de percepciones infundadas. Para autoridades locales y desarrolladores en América Latina, esta evidencia proporciona base sólida para integrar infraestructura renovable sin temor a depreciación del patrimonio inmobiliario circundante, aspecto crítico en contextos donde resistencia comunitaria frecuentemente obstaculiza transición energética.



