Volatilidad cambiaria moderada caracteriza el comportamiento reciente del mercado de divisas mexicano, con el tipo de cambio USD/MXN mostrando movimientos contenidos en torno a 4.12%, cifra inferior a la volatilidad histórica de referencia de 7.24%. Este nivel de estabilidad relativa contrasta con ciclos anteriores de mayor turbulencia, sugiriendo que los mercados han incorporado expectativas más predecibles sobre los fundamentales económicos locales.

Los analistas y organismos económicos proyectan un escenario de fortalecimiento gradual del peso mexicano hacia 2026, sustentado en factores estructurales de mediano plazo. Instituciones como la Secretaría de Hacienda, Banorte y analistas del Banco de México estiman convergencias del tipo de cambio entre $19.30 y $20.50 pesos por dólar para cierre de 2026, rango que refleja expectativas sobre crecimiento económico nacional estimado entre 1.15% y 1.4%, así como la posible flexibilización de tasas de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense. Adicionalmente, factores como las inversiones en nearshoring y la captación de divisas asociadas a eventos internacionales se consideran catalizadores de demanda de moneda local.

Los determinantes macroeconómicos que definirán la trayectoria del tipo de cambio en el horizonte 2025-2026 incluyen la renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, las políticas arancelarias estadounidenses y el desempeño del crecimiento económico nacional. Históricamente, el peso mexicano ha ocupado posiciones relevantes en mercados de divisas globales, siendo la decimoquinta moneda más negociada a nivel mundial y la más transaccionada en América Latina. Esta liquidez y profundidad de mercado sugieren que el tipo de cambio responde principalmente a fundamentos económicos de largo plazo más que a movimientos especulativos de corto plazo, lo que explica la estabilidad relativa observada en volatilidad actual.