Datos del Banco Central de Reserva (BCR) de El Salvador revelan que el Índice de Producción Industrial (IPI) registró un crecimiento del 3.2% en julio de 2026 respecto al mismo mes del año anterior. El avance estuvo sostenido por tres pilares: la generación eléctrica, la industria manufacturera y los servicios de agua y saneamiento, en un contexto donde las estimaciones incorporan referencias trimestrales actualizadas hasta el segundo trimestre del año.
El sector eléctrico lideró la expansión con un alza interanual del 7.5%, atribuida al uso intensivo de equipos de climatización y refrigeración en hogares, comercios e industrias. Sin embargo, el crecimiento no fue homogéneo: la generación hidroeléctrica cayó 72.6% por la baja disponibilidad hídrica en embalses, lo que obligó al sistema a compensar con mayor generación térmica e importaciones de energía. En este reajuste, la energía solar fotovoltaica emergió como señal de transformación estructural, con un incremento del 35.1% impulsado por nueva capacidad instalada, mientras el gas natural licuado mantuvo su posición como fuente primaria. Para los estrategas del sector energético, esta combinación de vulnerabilidad hídrica y aceleración solar anticipa una reconfiguración de la matriz eléctrica salvadoreña en el mediano plazo.
En manufactura, el avance fue del 2.3% frente a julio del año previo, con alimentos y bebidas como motor principal —un incremento del 4.7% en términos monetarios— y la maquila como el segmento de mayor dinamismo, con un crecimiento del 7.2% traccionado por la fabricación de semiconductores eléctricos para mercados internacionales. Este dato es relevante para inversores de venture y estrategas de cadena de suministro: El Salvador consolida su participación en segmentos de manufactura de mayor valor agregado, un movimiento que sigue la tendencia regional de nearshoring hacia Centroamérica. En contraste, el subsector de minas y canteras retrocedió 3.5%, presionado por el incremento de importaciones de cemento y la estacionalidad de la producción de sal, además del efecto base generado por el fuerte crecimiento del 17.9% registrado en el mismo mes de 2025. El balance general del IPI posiciona a El Salvador ante una encrucijada productiva: diversificar fuentes de energía, consolidar la manufactura de exportación y resolver las brechas en infraestructura hídrica serán las variables que determinen la trayectoria industrial del país hacia el resto de la década.