Alemania ha salido técnicamente de la recesión tras registrar dos trimestres consecutivos de crecimiento —0,4% en el primero y 0,3% en el segundo de 2026—, situando su actividad económica un 1% por encima del nivel del año anterior. Sin embargo, según análisis recientes publicados por Entorno, esta reactivación no responde a una recuperación orgánica de la competitividad industrial del país, sino a una apuesta política deliberada por el estímulo fiscal a gran escala, un giro que contrasta con décadas de ortodoxia presupuestaria alemana.

Dos palancas explican el repunte: un fondo especial de 500,000 millones de euros orientado a infraestructura y un incremento sustancial en el presupuesto de defensa, que pasó de 62,400 millones de euros en 2025 a 82,700 millones en 2026, bajo la dirección del canciller Friedrich Merz. En conjunto, el estímulo fiscal estimado para este ejercicio asciende a casi 40,000 millones de euros. A este impulso estatal se suman señales positivas en el sector exportador: los nuevos pedidos industriales crecieron durante tres meses consecutivos, con un alza del 2% en julio en pedidos exteriores de maquinaria y bienes de equipo respecto al mismo mes del año anterior, el ritmo más fuerte desde inicios de 2022. Factores geopolíticos, como las tensiones en el estrecho de Ormuz, también han favorecido a empresas manufactureras alemanas —especialmente en la industria química—, que han capturado cuota de mercado a proveedores asiáticos más expuestos al petróleo de Oriente Medio.

El optimismo se refleja en las proyecciones revisadas al alza: el Instituto ifo elevó su previsión de crecimiento para 2026 del 0,8% al 1,4%, mientras que otros institutos económicos apuntan a expansiones de al menos 1,3%. No obstante, el debate de fondo persiste: una recuperación financiada con deuda pública y concentrada en el gasto gubernamental plantea dudas sobre su sostenibilidad estructural. Para los estrategas corporativos y los tomadores de decisión en mercados con vínculos con Europa, la pregunta relevante no es si Alemania creció, sino si ese crecimiento puede mantenerse sin el andamiaje del Estado. Expertos económicos coinciden en que la consolidación del ciclo expansivo requerirá reformas de competitividad que el gasto público, por sí solo, no puede sustituir. Puede consultar el análisis completo en Entorno.