Cofundada en 2013 en Brasil, Nubank representa hoy uno de los casos más documentados de escalamiento fintech en mercados emergentes: atiende a más del 60% de la población adulta brasileña, lidera el segmento digital en México y acumula más de cinco millones de clientes en Colombia, donde ocupa el cuarto lugar en depósitos. Ese historial de expansión regional es el que ahora respalda su apuesta por el mercado estadounidense, uno de los más competidos del mundo en servicios financieros.
Para encabezar esta etapa, David Vélez —cofundador y CEO con control del 75.2% del poder de voto de la compañía— designó a Cristina Junqueira, también cofundadora y hasta hace poco directora de crecimiento. Junqueira, con formación en ingeniería y un MBA de Northwestern, trayectoria en Boston Consulting Group e Itaú Unibanco, y reconocida como la primera multimillonaria latinoamericana en fundar una empresa desde cero, opera ahora desde Miami al frente de Nu Global: una cuenta digital multidivisa orientada a personas que gestionan dinero entre países. El perfil de usuario inicial apunta a expatriados brasileños, mexicanos y colombianos que ya conocen la marca y enfrentan barreras de acceso al crédito en la banca convencional estadounidense, aunque el objetivo declarado es alcanzar al público general.
Desde la perspectiva regulatoria, Nubank obtuvo en enero de 2026 la aprobación condicional para establecer un banco nacional en Estados Unidos, con proyección de inicio de operaciones en 2027. Este movimiento ilustra una tendencia más amplia: los neobancos con origen en economías emergentes están trasladando modelos probados en contextos de alta informalidad y baja bancarización hacia mercados maduros, compitiendo no por precio sino por experiencia de usuario y accesibilidad. Para estrategas e inversores, la pregunta relevante no es si este modelo puede funcionar en EE.UU., sino qué tan rápido puede escalar antes de que la banca tradicional replique sus ventajas.