Cofundada en 2013 y convertida en la institución financiera privada más grande de Brasil, Nubank da su siguiente paso estratégico: el mercado estadounidense. Bajo la dirección de Cristina Junqueira, cofundadora de la compañía y primera multimillonaria latinoamericana en construir una empresa desde cero —con una fortuna estimada en 1,900 millones de dólares—, el neobanco avanza en la consolidación de Nu Global, una cuenta digital multidivisa orientada a personas que operan con dinero entre distintos países. Junqueira, quien se trasladó desde São Paulo a Miami junto a su familia, aporta una trayectoria que combina ingeniería, un MBA de Northwestern y experiencia previa en Boston Consulting Group e Itaú Unibanco, además de haber liderado la expansión de Nubank en Colombia y México.
Estructuralmente, el control de la empresa permanece concentrado en sus fundadores. David Vélez, CEO y cofundador, posee entre el 18.8% y el 19.5% del capital accionario, pero ejerce aproximadamente el 75.2% del poder de voto a través de acciones Clase B. Junqueira, por su parte, controla cerca del 9.7% del voto con el 2.7% del capital. Esta arquitectura de gobierno corporativo —habitual en empresas tecnológicas de alto crecimiento— permite mantener la visión fundacional intacta frente a presiones del mercado público, un factor que analistas como los de McKinsey identifican como determinante en la sostenibilidad de modelos fintech a largo plazo.
Según datos del Foro Económico Mundial, más de 1,400 millones de personas en el mundo siguen sin acceso pleno a servicios financieros formales. Nubank ha construido su propuesta sobre ese déficit: en Brasil atiende a más del 60% de la población adulta; en México se posiciona como el banco digital más grande del país; en Colombia supera los cinco millones de clientes y lidera en emisión de tarjetas de crédito. Su entrada a Estados Unidos apunta inicialmente a expatriados brasileños, mexicanos y colombianos —segmento históricamente desatendido por la banca convencional en materia de crédito— con la intención declarada de escalar hacia el consumidor estadounidense general. Para ello, el neobanco obtuvo en enero de 2026 la aprobación condicional para establecer un banco nacional, con proyección de inicio de operaciones en 2027. El movimiento marca un punto de inflexión: por primera vez, un neobanco nacido en América Latina compite directamente en el mercado financiero más sofisticado del mundo.