Nubank avanza en su expansión hacia el mercado estadounidense con el lanzamiento de Nu Global, una cuenta digital multidivisa orientada a personas que gestionan flujos de dinero entre distintos países. Al frente de esta iniciativa se encuentra Cristina Junqueira, cofundadora de la institución, quien se trasladó desde São Paulo a Miami para liderar la estrategia del neobanco en uno de los mercados financieros más competitivos del mundo.

La designación de Junqueira responde a una trayectoria que combina formación técnica —ingeniería y un MBA de la Universidad de Northwestern— con experiencia directa en expansión de mercados. Antes de cofundar Nubank en 2013 junto a David Vélez y Edward Wible, pasó por Boston Consulting Group e Itaú Unibanco, donde gestionó carteras de tarjetas de crédito. Su perfil la convierte en una figura estratégica para navegar un entorno regulatorio exigente: Nubank obtuvo en enero de 2026 la aprobación condicional para establecer un banco nacional en Estados Unidos, con operaciones previstas para 2027. La estructura de gobierno corporativo refuerza este enfoque de largo plazo: Vélez controla aproximadamente el 75.2% del poder de voto, mientras que Junqueira concentra el 9.7%, lo que otorga a los fundadores una capacidad de decisión estratégica poco común en empresas de esta escala.

Desde una perspectiva de mercado, el movimiento de Nubank ilustra una tendencia más amplia: los neobancos con raíces en economías emergentes están encontrando en la diáspora latinoamericana de Estados Unidos un segmento desatendido por la banca tradicional. Se estima que los primeros usuarios serán expatriados brasileños, mexicanos y colombianos que ya conocen la marca y que históricamente enfrentan barreras de acceso al crédito. Este punto de entrada no es casual: en Brasil, Nubank atiende a más del 60% de la población adulta adulta y es la mayor institución financiera privada del país; en México lidera entre los bancos digitales, y en Colombia supera los cinco millones de clientes. La consolidación en América Latina proporciona el músculo financiero y el aprendizaje operativo necesarios para competir en un mercado donde actores como Chime, SoFi y los grandes bancos tradicionales ya tienen posiciones establecidas. La pregunta relevante para estrategas e inversores no es si los neobancos latinoamericanos llegarán a Estados Unidos, sino qué tan rápido podrán escalar más allá de la comunidad migrante hacia el consumidor estadounidense general.