Planeación patrimonial accesible: cómo los programas itinerantes acercan el testamento a más familias
Formalizar un testamento sigue siendo una asignatura pendiente para millones de familias mexicanas. Según datos del Colegio de Notarios, menos del 10% de la población adulta en México cuenta con este documento, lo que expone a los hogares a procesos sucesorios costosos, prolongados y frecuentemente conflictivos. Frente a este déficit, iniciativas de orientación jurídica itinerante buscan reducir las barreras de acceso a la planeación patrimonial, llevando asesoría directamente a las comunidades.
Cada septiembre, el denominado Mes del Testamento convoca a notarías, gobiernos estatales y entidades públicas en torno a una campaña nacional que combina tarifas preferenciales con jornadas de orientación gratuita. En la Ciudad de México, la Dirección General de Regularización Territorial opera el programa Testamóvil, una unidad itinerante que recorre las 16 alcaldías ofreciendo atención jurídica sin costo, información sobre requisitos y canalización hacia trámites de regularización territorial. Este modelo de servicio descentralizado refleja una tendencia creciente en política pública: llevar los servicios legales y notariales al ciudadano, en lugar de exigirle desplazarse a oficinas centralizadas.
Desde la perspectiva de la planeación patrimonial corporativa y familiar, el testamento no es un trámite menor. Permite designar herederos con precisión, nombrar albaceas, establecer condiciones sobre la distribución de bienes y, en contextos empresariales, definir la continuidad de participaciones societarias. La ausencia de este documento obliga a los herederos a enfrentar juicios sucesorios intestamentarios que, según estimaciones del sector notarial, pueden extenderse entre dos y cinco años, con costos legales que superan con frecuencia el valor de los propios bienes en disputa. Para el C-Level y los equipos de gobierno corporativo, incorporar la planeación sucesoria dentro de las políticas de gestión de riesgos patrimoniales es una práctica que organismos como el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) han señalado como prioritaria en agendas de gobierno familiar y empresarial.