Registro de celulares en México: de la resistencia masiva a la adopción gradual
Nueve meses después de su arranque, el padrón obligatorio de líneas móviles en México muestra una curva de adopción que pasó de la resistencia generalizada a una incorporación progresiva impulsada, en gran medida, por la amenaza de suspensión del servicio. Según datos de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT), 86 millones 561 mil 385 líneas ya están vinculadas a un titular identificado, lo que representa el 72.1% del universo que el regulador espera registrar. La cifra contrasta radicalmente con el punto de partida: en marzo, apenas 20.4 millones de líneas —el 12.6% de los 161 millones de accesos móviles registrados al cierre de 2025— habían completado el trámite.
El mecanismo de presión regulatoria resultó determinante. Las líneas que no completaron el registro antes del 15 de septiembre comenzaron a ser inhabilitadas de forma progresiva, lo que detonó una ola de registros tardíos. En el segmento de líneas terminadas en 2, por ejemplo, se vincularon 9 millones 436 mil 832 accesos —el 82.2% del bloque esperado—, y un millón 247 mil 377 líneas suspendidas fueron reactivadas tras completar el procedimiento. Este patrón replica dinámicas observadas en registros similares en otros mercados emergentes: la adopción voluntaria temprana es baja, pero los mecanismos de corte de servicio aceleran la formalización. Las líneas suspendidas mantienen acceso a servicios de emergencia, alertas sísmicas y a la plataforma de registro, lo que mitiga el impacto sobre usuarios vulnerables.
Un factor que matiza el avance real del padrón es la depuración de líneas fantasma. La CRT estima que aproximadamente 25 millones de líneas en México están en desuso: chips distribuidos en paquetes promocionales y nunca activados, SIM adquiridas por visitantes temporales o tarjetas utilizadas una sola vez. Solo en el segmento de líneas terminadas en 2 se prevé depurar alrededor de 2.5 millones. Este fenómeno es estructural en mercados prepago de alta penetración y revela que las métricas brutas de líneas activas sobreestiman el tamaño real del mercado de usuarios. Para los estrategas del sector telecomunicaciones, el proceso de registro representa, paradójicamente, una oportunidad de inteligencia de mercado: por primera vez, los operadores tendrán una base de usuarios formalmente identificada, con implicaciones directas para la segmentación, la prevención de fraude y el diseño de productos financieros vinculados a la identidad móvil. El calendario de registro continúa de forma escalonada hasta el 31 de diciembre, con bloques sucesivos para las líneas terminadas en 3 al 9.