En un reciente seminario internacional, se abordó la crucial relación entre el desarrollo económico y la complejidad de las exportaciones, un tema presentado por el economista Ricardo Hausmann, quien se basa en investigaciones del Laboratorio de Crecimiento de la Escuela Kennedy de la Universidad de Harvard. Hausmann enfatizó que la estabilidad macroeconómica por sí sola no garantiza el desarrollo, citando ejemplos de Chile y Perú en contraste con Corea del Sur y Japón, países que han logrado diversificar su estructura exportadora al incorporar nuevos productos de mayor tecnología. El economista subrayó el papel fundamental de las empresas en la transformación del panorama económico, destacando su conocimiento directo sobre las necesidades del mercado y su capacidad para innovar y mejorar productos. Este contacto cercano con la producción permite la creación de encadenamientos que facilitan la adopción de cambios tecnológicos y el aumento de la productividad. Sin embargo, Hausmann mostró un enfoque crítico hacia los centros de investigación oficiales, argumentando que a menudo están desconectados de la realidad productiva y que muchos científicos priorizan la publicación de sus investigaciones en revistas especializadas sobre su aplicación práctica en sus países. Hausmann también criticó la reticencia de las empresas a aumentar sus inversiones en investigación y desarrollo, a las que se refiere como 'cajas negras'. Esta falta de inversión limita la mejora en la calidad de los productos y su integración en el mercado internacional. Aunque no se profundizó en las razones detrás de esta actitud en comparación con las empresas asiáticas, es posible señalar que las barreras al comercio internacional y las retenciones a las exportaciones son factores que desalientan las inversiones orientadas hacia mercados externos. Utilizando el modelo coreano como referencia, Hausmann explicó que el proceso virtuoso de innovación comenzó con las patentes generadas por conglomerados económicos conocidos como chaebols, seguidos por universidades e institutos de ciencia. Los datos presentados indican que Corea del Sur cuenta con siete veces más investigadores por millón de habitantes que Argentina, invierte 9.4 veces más en investigación y genera 201 veces más patentes por millón de habitantes. Esto se traduce en una producción de 28 veces más patentes por investigador en comparación con Argentina. Aunque no se mencionó explícitamente, la nacionalidad del capital de las grandes empresas, la protección de las patentes y un enfoque exportador han sido determinantes en la dirección de las inversiones en Corea del Sur. En contraste, el sector industrial argentino se enfrenta a un entorno antiexportador y a altas tasas de ganancia en el mercado interno, lo que limita su disposición a invertir en investigación y desarrollo. Mientras los conglomerados coreanos continúan sumando productos de alto valor tecnológico a su oferta exportadora, el crecimiento.
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La matriz exportadora
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Redaccion E30·27/9/2026


