Ferias laborales como política pública: el modelo que conecta oferta y demanda de empleo formal

Articular al sector privado con la política pública de empleo es una de las estrategias que gobiernos de América Latina están retomando con mayor sistematicidad. En Perú, el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) ejecutó recientemente una feria laboral en la ciudad de Trujillo que reunió a más de diez empresas con una oferta conjunta de más de 1,000 vacantes, en un esfuerzo por reducir la brecha entre quienes buscan empleo formal y las organizaciones que no logran cubrir posiciones disponibles. Este tipo de iniciativas, que combinan presencia institucional, orientación vocacional y certificación laboral en un solo punto de contacto, representan un modelo de intervención que está ganando relevancia en contextos donde la informalidad supera el 70% de la fuerza laboral.

Más allá del evento en sí, el dato estructuralmente relevante es la escala de los servicios de empleabilidad desplegados en paralelo. Entre agosto y septiembre, el MTPE emitió más de 45,000 Certificados Únicos Laborales en la región La Libertad y atendió a 37,640 personas. Adicionalmente, 1,870 ciudadanos recibieron asesoría en búsqueda de empleo y 1,360 jóvenes accedieron a orientación vocacional y ocupacional. Estos volúmenes sugieren que la feria no fue un evento aislado, sino el componente visible de una infraestructura de servicios que opera de forma continua. Con la incorporación de nuevas unidades prestadoras mediante el registro RENUPSEP, la región ahora cuenta con 35 puntos de atención del Servicio Nacional del Empleo, lo que amplía significativamente la cobertura territorial.

Para los estrategas corporativos y los responsables de atracción de talento, este modelo plantea una pregunta relevante: ¿en qué medida las empresas pueden aprovechar estos canales institucionales para reducir sus costos de reclutamiento en mercados regionales? La tendencia apunta a que los gobiernos están invirtiendo en infraestructura de intermediación laboral justo cuando las organizaciones enfrentan mayores dificultades para encontrar perfiles técnicos calificados. Según datos del Foro Económico Mundial, para 2030 cerca del 85% de los empleos que existirán aún no han sido creados, lo que convierte la orientación vocacional temprana —mencionada explícitamente como prioridad en esta iniciativa— en una variable estratégica tanto para la política pública como para la planificación de fuerza laboral empresarial a mediano plazo.