Inclusión financiera digital y fraude a adultos mayores: la brecha que México debe cerrar

Digitalizar los pagos en México es una prioridad de política pública, pero el proceso está generando una brecha de vulnerabilidad que afecta de manera desproporcionada a los adultos mayores. Mientras la Ley de Economía Digital impulsa herramientas como el Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI) y el Cobro Digital (CoDi) —que permite transacciones mediante códigos QR—, millones de personas mayores de 60 años se incorporan a un ecosistema financiero digital para el que no fueron preparadas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), este segmento representa más del 12% de la población mexicana y históricamente ha tenido los índices más bajos de adopción tecnológica.

El marco regulatorio contempla medidas de alcance significativo: la nueva cuenta simplificada N2 Bis permitirá la apertura a distancia con una identificación oficial, elevando el límite de operaciones de 25,000 a 135,000 pesos al integrar transferencias digitales. Las instituciones financieras tienen hasta diciembre de 2026 para implementar CoDi. El gobierno federal argumenta que este modelo beneficiará a trabajadores informales —plomeros, electricistas, comerciantes— que operan fuera del sistema bancario tradicional. Sin embargo, la velocidad de implementación no está acompañada de programas robustos de alfabetización digital para poblaciones vulnerables, lo que abre una ventana de explotación para actores maliciosos. Los fraudes dirigidos a adultos mayores emplean tácticas de urgencia, suplantación de identidad y manipulación emocional a través de mensajes en redes sociales, correos electrónicos y llamadas telefónicas que simulan alertas bancarias o retención de paquetes.

Un factor que agrava el panorama es la incorporación de inteligencia artificial generativa en los esquemas de estafa. Delincuentes utilizan fragmentos de audio disponibles en redes sociales para clonar voces de familiares y ejecutar llamadas de extorsión con alta credibilidad. De acuerdo con reportes de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), las quejas por fraude digital han crecido de forma sostenida en los últimos tres años. Para los estrategas corporativos y líderes del sector financiero, este escenario plantea una responsabilidad doble: acelerar la modernización sin abandonar a los segmentos menos digitalizados. La educación financiera digital, el diseño de interfaces accesibles y el acompañamiento familiar son condiciones mínimas para que la inclusión financiera sea real y no solo nominal.