Peso mexicano bajo presión cambiaria: factores que definirán su valor en el mediano plazo
Señales mixtas caracterizan el comportamiento reciente del tipo de cambio en México. Con una volatilidad del 11.16%, significativamente por encima del nivel de referencia del 7.68%, el mercado cambiario atraviesa una fase de inestabilidad que obliga a los directivos financieros a revisar sus estrategias de cobertura y exposición al riesgo en moneda extranjera. En la apertura de jornada, el dólar se ubicó en torno a los 18.32 pesos, con un avance semanal del 3.58% y una variación interanual negativa del 1.31%, lo que refleja la complejidad del entorno actual.
Entre los factores estructurales que los especialistas identifican como determinantes del tipo de cambio destacan el ritmo de crecimiento económico nacional, la renegociación del T-MEC, las políticas arancelarias de Estados Unidos y la posible flexibilización de tasas por parte de la Reserva Federal hacia finales de 2025 y durante 2026. Este último elemento podría ejercer presión a la baja sobre el dólar a escala global, beneficiando potencialmente al peso. A ello se suman las expectativas en torno al nearshoring, cuyo flujo de inversión extranjera directa representa una fuente sostenida de divisas para la economía mexicana.
Las proyecciones institucionales para el cierre de 2026 sitúan el tipo de cambio en un rango de entre 19.30 y 20.50 pesos por dólar. La Secretaría de Hacienda estima 19.70 pesos, mientras que analistas consultados por el Banco de México apuntan a un rango de entre 20.00 y 20.50 pesos. Estas cifras se mantienen dentro del corredor histórico de la última década, que oscila entre 16.00 y 22.00 pesos, lo que sugiere que, pese a la volatilidad coyuntural, el peso mexicano conserva fundamentos que limitan escenarios de depreciación extrema. Para los estrategas corporativos, el horizonte cambiario exige planificación financiera con escenarios múltiples y atención estrecha a las decisiones de política monetaria en ambos lados de la frontera.



