Mercados europeos repuntan ante caída del crudo y señales mixtas del empleo en EE.UU.
Señales contradictorias desde el mercado laboral estadounidense y una corrección en el precio del petróleo marcaron la última jornada bursátil en Europa, donde los principales índices cerraron en terreno positivo. La bolsa española avanzó un 0,42%, rompiendo una racha negativa de cuatro sesiones consecutivas, aunque el balance semanal acumuló un retroceso del 3,12% y el rendimiento anual del selectivo se mantiene en terreno negativo, con una caída superior al 10%.
El catalizador energético fue determinante: el anuncio del G7 sobre la liberación coordinada de hasta 100 millones de barriles de crudo alivió la presión sobre un mercado energético que venía operando bajo tensión sostenida. El barril de Brent retrocedió un 1,35%, situándose en torno a los 100 dólares, mientras que el petróleo WTI de Texas cedió casi un 3%. Este movimiento benefició de forma desigual al selectivo español: empresas del sector constructor y de infraestructuras lideraron las ganancias, mientras que las compañías con exposición directa al crudo registraron las mayores caídas de la sesión, con descensos cercanos al 2,6%.
En paralelo, el informe de empleo de septiembre en Estados Unidos mostró cifras por debajo de las expectativas del consenso, con una tasa de desempleo que se mantuvo prácticamente estable en 4,2%. El dato introduce incertidumbre sobre la trayectoria de la Reserva Federal en un entorno donde la inflación sigue elevada y la actividad económica da señales de moderación. En el mercado de renta fija, la reacción fue inmediata: la rentabilidad del bono soberano español a diez años cayó cinco puntos básicos hasta el 4,08%, mientras que la deuda estadounidense continuó su tendencia alcista, alcanzando el 5,25%. El contexto europeo acompañó la jornada positiva, con avances en Frankfurt, París, Milán y Londres, y Wall Street también cerró al alza, con el Nasdaq liderando las subidas por encima del 1%. Para los estrategas corporativos, la combinación de un mercado energético en reajuste y una política monetaria en fase de revisión configura un escenario de alta volatilidad que exigirá lecturas más granulares de los datos macroeconómicos en las próximas semanas.


