Pierde peso 2.7% en la semana, su peor revés desde marzo
Presiones externas volvieron a golpear al peso mexicano durante la última semana, que cerró con una depreciación del 2.7%, el peor desempeño semanal desde marzo. Aunque el viernes trajo una leve recuperación tras la publicación de datos del mercado laboral estadounidense, el movimiento no fue suficiente para revertir el deterioro acumulado. El tipo de cambio cerró en $18.1849 pesos por dólar, reflejando la volatilidad que ha dominado los mercados cambiarios en días recientes.
El factor determinante detrás de este comportamiento es la expectativa de que la Reserva Federal de Estados Unidos mantenga —o incluso endurezca— su postura de política monetaria. Cuando los mercados anticipan tasas más altas por más tiempo en la economía más grande del mundo, los capitales tienden a migrar hacia activos denominados en dólares, lo que presiona a las monedas emergentes como el peso. Este mecanismo no es nuevo: ciclos similares de ajuste monetario en Washington han generado episodios de depreciación en México y América Latina desde la década de los noventa, con el llamado "efecto tequila" de 1994 como referente histórico extremo.
Para los tomadores de decisiones en el sector corporativo y en la política económica mexicana, la señal es clara: la estabilidad cambiaria no puede darse por sentada en un entorno donde la Fed conserva amplio margen de acción. Las empresas con pasivos en dólares, cadenas de importación o contratos denominados en moneda extranjera deben revisar sus estrategias de cobertura. A nivel macroeconómico, un peso débil encarece importaciones, presiona la inflación interna y puede desincentivar la inversión extranjera directa. La atención del mercado se concentrará en las próximas señales de la Reserva Federal y en la respuesta del Banco de México para calibrar el rumbo de la moneda nacional en el corto y mediano plazo.



