Bebidas frías y matcha lideran el regreso a la rentabilidad en cafeterías de formato masivo
Renovar el menú hacia bebidas frías, matcha y opciones bajas en calorías está demostrando ser una palanca de recuperación financiera para cadenas de cafeterías de gran escala. Con una ganancia operativa de £20 millones en el ejercicio cerrado en diciembre de 2025 —tras pérdidas de £13.5 millones en 2024 y £5.8 millones el año anterior—, el modelo de cafetería de alto volumen está encontrando en los consumidores jóvenes una fuente de crecimiento sostenible. Los ingresos del sector crecieron 5% hasta casi £1.3 mil millones, frente a un incremento de apenas 1% el año previo, una señal de aceleración que los estrategas del retail deberían monitorear.
Detrás de esta recuperación hay una reconfiguración del comportamiento del consumidor urbano. La cafetería ha dejado de ser un destino exclusivamente matutino para convertirse en un punto de visita en múltiples momentos del día. La demanda por café descafeinado, tés herbales helados y bebidas funcionales de bajo contenido calórico está reconfigurando los menús y, con ello, los modelos de rentabilidad por metro cuadrado. Según datos del sector, las cadenas que han diversificado su oferta hacia bebidas frías reportan incrementos de ticket promedio en horarios vespertinos, un segmento históricamente subutilizado. La apertura neta de nuevas sucursales —50 en el último año, con otras 50 proyectadas— rompe una tendencia de contracción y apunta hacia una estrategia de expansión selectiva en zonas de alto tráfico y formatos de servicio desde el automóvil.
En paralelo, la digitalización del punto de venta emerge como variable crítica. La implementación de quioscos de auto-pedido en más de 200 locales reduce fricciones operativas y mejora el flujo en horas pico, mientras que la expansión hacia máquinas de café para oficinas abre un canal B2B con márgenes distintos al retail tradicional. Este movimiento refleja una tendencia más amplia documentada por McKinsey: las marcas de consumo masivo que diversifican canales —incluyendo el entorno laboral— logran mayor resiliencia ante la volatilidad del tráfico peatonal. El riesgo latente sigue siendo estructural: la volatilidad en los precios del grano de café, exacerbada por fenómenos climáticos como El Niño que afectan a productores en América Latina, representa una presión de costos que ninguna innovación de menú puede neutralizar completamente. Para los directivos del sector, la pregunta estratégica no es si diversificar la oferta, sino con qué velocidad escalar esa diversificación antes de que la competencia consolide posiciones similares.



