Relojes de lujo como activo alternativo: lo que todo coleccionista debe saber

Coleccionar relojes mecánicos de alta gama ha dejado de ser un pasatiempo exclusivo de entendidos para convertirse en una práctica que atrae a perfiles cada vez más diversos, incluyendo ejecutivos y directivos que ven en estos objetos una intersección entre cultura, artesanía e inversión alternativa. El mercado global de relojes de lujo supera los 135 mil millones de dólares y proyecta un crecimiento anual superior al 5.6%, cifras que contrastan con la narrativa de que los dispositivos digitales harían obsoleto al reloj tradicional. Lejos de eso, la demanda por piezas mecánicas bien elaboradas sigue consolidándose como señal de estatus, gusto y, en algunos casos, estrategia patrimonial.

Sin embargo, los especialistas en el sector advierten con consistencia que el coleccionismo relojero debe abordarse, en primera instancia, como una expresión de pasión y no como un vehículo de rendimiento financiero. La mayoría de los relojes se deprecian con el tiempo, y los modelos que logran apreciarse —como ciertos referencias de Rolex, Patek Philippe o Audemars Piguet— son difíciles de identificar de antemano y aún más difíciles de adquirir a precio de lista en el mercado minorista. Casos como el Rolex Daytona que perteneció al actor Paul Newman, vendido en subasta por 17.8 millones de dólares tras haber sido comprado en 1972 por 210 dólares, representan excepciones estadísticamente irrelevantes para el coleccionista promedio. En contraste, modelos de marcas reconocidas como Breitling o Panerai han registrado caídas sostenidas en el mercado secundario, evidenciando la volatilidad inherente al segmento.

Para quienes se aproximan por primera vez a este universo, la recomendación de los expertos es clara: investigar antes de adquirir. De las aproximadamente 450 marcas de relojes suizos activas, las ventas globales se concentran en un grupo reducido —Rolex, Cartier, Patek Philippe, Audemars Piguet, Omega y Richard Mille encabezan la lista— lo que ofrece una guía inicial sobre dónde existe mayor liquidez y reconocimiento de marca en el mercado secundario. Comprender los factores que determinan la deseabilidad de una pieza —edición limitada, relevancia histórica, estado de conservación, documentación original— es tan importante como el capital disponible. En un entorno donde los objetos de colección ganan terreno como clase de activo alternativo, la diferencia entre un coleccionista informado y uno impulsivo puede medirse en décadas de valor acumulado o perdido.