América Latina y el Caribe llaman a acelerar acciones de seguridad vial ante la recta final hacia 2030

Representantes de organismos internacionales, banca multilateral, sociedad civil e instituciones especializadas llamaron a los países de América Latina y el Caribe a acelerar la aplicación de medidas de seguridad vial, fortalecer el financiamiento y mejorar la rendición de cuentas para avanzar en la reducción de fatalidades y lesiones graves por siniestros viales hacia 2030. El llamado se realizó durante un webinar organizado por Fundación Aleatica para la Seguridad Vial e iRAP, con la participación de ASEVI, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Banco Mundial, CEPAL, FIA Foundation, la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Víctimas contra la Violencia Vial (FICVI), Fundación MAPFRE, Global Alliance of NGOs for Road Safety, el Observatorio Iberoamericano de Seguridad Vial (OISEVI) y el Reino de Marruecos.

Los datos presentados durante el encuentro revelan un rezago preocupante. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la tasa mundial de fallecimientos por siniestros viales disminuyó 21% entre 2011 y 2025, mientras que en las Américas la reducción fue de apenas 0.11%, equivalente a 165 fallecimientos. Este estancamiento también se refleja en las políticas públicas: de 68 declaraciones de países analizadas por Global Alliance of NGOs for Road Safety, solo 16% mencionó financiamiento comprometido para seguridad vial. Entre las 13 declaraciones de América Latina, 67% hizo referencia a un plan o estrategia nacional, pero 84% no mencionó infraestructura peatonal, solo 15% incluyó el uso de cascos certificados para motociclistas y ninguna abordó la reducción de límites de velocidad. "Tenemos avances sobre los cuales construir, pero también muchos pendientes que atender. Ahora nos corresponde actuar, fortalecer los vínculos entre países e instituciones, compartir lo que funciona y llevar los acuerdos internacionales a resultados concretos", señaló Bosco Marti, presidente de Fundación Aleatica.

Frente a este diagnóstico, los especialistas identificaron tres prioridades para traducir los compromisos en acción: asegurar financiamiento y capacidad institucional, mejorar los datos para orientar decisiones y fortalecer la cooperación regional. La protección de peatones y motociclistas —mediante intervenciones en infraestructura, velocidades seguras, fiscalización y cascos certificados— fue señalada como eje central. Herramientas como el Marco Estratégico Iberoamericano de Movilidad Segura, la Declaración de Madrid y el Índice Iberoamericano de Movilidad Segura ofrecen once indicadores para medir avances y orientar prioridades. La voz de las víctimas también ocupó un lugar central: Jeanne Picard, presidenta de FICVI, subrayó que "invertir en seguridad vial es invertir en beneficio de la vida. Tenemos que convertir una tragedia diaria en una esperanza común". La cooperación sur-sur emergió como un mecanismo adicional de aceleración: Bouchra Boudchiche, Embajadora del Reino de Marruecos ante Panamá, destacó que África y América Latina comparten retos como la creciente motorización y la vulnerabilidad de usuarios no motorizados, lo que hace de la colaboración interregional una vía viable para escalar soluciones probadas.