Tipo de cambio en Chile: señales de apreciación del peso ante presión del dólar
Presiones cambiarias y fundamentos macroeconómicos mantienen en tensión la relación entre el peso chileno y el dólar estadounidense. En la apertura reciente, el tipo de cambio se ubicó en torno a los 982 pesos por dólar, con un incremento marginal frente al cierre anterior, aunque con una tendencia semanal ligeramente negativa para la divisa norteamericana. En términos interanuales, el dólar acumula un avance cercano al 4.4% frente al peso chileno, lo que refleja la persistencia de factores estructurales que han mantenido presionada a la moneda local durante los últimos dos años.
Hacia el mediano plazo, analistas y bancos de inversión proyectan una apreciación moderada del peso chileno, con estimaciones que sitúan el tipo de cambio en una banda de entre 820 y 880 pesos por dólar para 2026. Esta perspectiva descansa en dos variables críticas: el precio internacional del cobre —principal producto de exportación chileno y termómetro histórico del peso— y la consolidación de un entorno político que favorezca la inversión privada y la entrada de capitales extranjeros. Una recuperación sostenida en los precios del cobre podría acelerar la apreciación del peso, mientras que una caída abrupta representaría un riesgo alcista para el dólar. El escenario base de los analistas apunta a un tipo de cambio cercano a los 840 pesos al cierre de 2026, siempre que se mantenga la estabilidad institucional y avancen las reformas estructurales pendientes.
Desde una perspectiva histórica, la economía chilena ha demostrado capacidad de recuperación notable: tras la pandemia, el país creció un 11.7% en 2021, impulsado por el retiro anticipado de fondos de pensiones y transferencias fiscales directas, posicionándose entre las recuperaciones más rápidas a nivel global. Sin embargo, ese impulso vino acompañado de efectos secundarios significativos: inflación elevada, recuperación laboral lenta y un aumento de la deuda pública hasta el 37% del PIB, el nivel más alto en tres décadas. Para los estrategas corporativos y tomadores de decisiones con exposición en Chile, la volatilidad cambiaria seguirá siendo una variable de gestión activa en el corto plazo, aunque la tendencia central de mediano plazo apunta hacia una estabilización gradual del peso frente al dólar.



