Economía cubana bajo presión: déficit fiscal, contracción del PIB y dolarización creciente
Señales de deterioro estructural continúan acumulándose en la economía cubana. El tipo de cambio oficial del peso cubano frente al dólar estadounidense se ubica en 24 pesos por unidad, con una volatilidad del 2.66%, por debajo del nivel de referencia del 2.91%, lo que sugiere una estabilidad superficial que contrasta con los desequilibrios macroeconómicos de fondo. En términos interanuales, el dólar ha avanzado apenas un 0.15% en el mercado oficial, aunque la brecha con el mercado informal sigue siendo significativa.
El panorama fiscal agrava la situación: el déficit proyectado para el próximo ciclo asciende a 74,500 millones de pesos cubanos, equivalentes a aproximadamente 3,100 millones de dólares al tipo de cambio oficial para empresas. Esta cifra se sostiene en un contexto donde la economía acumuló una contracción del 11% entre 2020 y 2024, con una caída adicional del 1.1% en el último año registrado, marcando el segundo retroceso consecutivo del PIB. Las autoridades proyectan un crecimiento del 1% para el siguiente ejercicio, apoyado en expectativas de recuperación del turismo y los servicios médicos de exportación, aunque reconocen que una meta idéntica no pudo cumplirse en el ciclo anterior. La inflación en el mercado formal cerró en 14.07% anual, con una meta de reducción a 10% para el período siguiente.
Desde una perspectiva histórica, la economía cubana atraviesa una de sus etapas de mayor complejidad desde la unificación monetaria implementada el 1 de enero de 2021, conocida como el 'Día Cero'. Ese proceso eliminó el peso cubano convertible como moneda de curso legal y fijó la paridad en 24 pesos por dólar, pero también aceleró la dolarización informal y el desarrollo de un mercado paralelo donde el dólar llegó a cotizarse hasta en 100 pesos. Para los estrategas e inversores que monitorean mercados frontera, Cuba representa un caso de estudio sobre los límites de los controles cambiarios frente a presiones estructurales: escasez de bienes básicos, cortes de energía recurrentes, migración sostenida y un entorno de inversión extranjera que el propio gobierno califica como necesitado de mayor dinamismo y transparencia. La combinación de estos factores configura un escenario de alta incertidumbre para cualquier horizonte de planificación a mediano plazo.



