Peso colombiano frente al dólar: tendencias cambiarias y proyecciones para el mediano plazo

Señales mixtas marcan el comportamiento reciente del tipo de cambio en Colombia. Al cierre de la jornada más reciente, el dólar estadounidense se cotizó en promedio a 3,219.39 pesos colombianos, registrando una caída del 0.6% respecto al cierre anterior de 3,238.98 pesos. En términos semanales, la divisa acumula un descenso del 1.35%, mientras que su variación interanual se ubica en -12.35%, una cifra que refleja la fortaleza sostenida que ha mostrado el peso colombiano frente a la moneda estadounidense durante el último año.

Detrás de esta dinámica cambiaria confluyen factores estructurales de alcance global y local. Durante 2025, el peso se apreció aproximadamente un 14% frente al dólar, impulsado en parte por la pérdida de valor global de la moneda estadounidense: el índice DXY —que mide el desempeño del dólar frente a una canasta de divisas— registró una caída cercana al 9%. A esto se suman la volatilidad en la política comercial de Estados Unidos, un flujo sostenido de remesas hacia Colombia y el diferencial de tasas de interés entre ambos países. Mientras la Reserva Federal ha reducido su tasa al rango de 3.50%-3.75%, el Banco de la República mantiene la suya en 9.25%, lo que favorece el carry trade y sostiene la demanda de activos en pesos. No obstante, la volatilidad del mercado cambiario se sitúa en 16.32%, por encima del nivel de referencia del 14.17%, lo que advierte sobre una inestabilidad que los estrategas financieros y directivos de comercio exterior deben monitorear de cerca.

De cara al mediano plazo, las proyecciones del Grupo Cibest de Bancolombia sitúan el precio promedio del dólar en 3,878 pesos para 2026, escenario que contempla la continuidad de la debilidad global del dólar y posibles ajustes al alza en las tasas locales. Sin embargo, el panorama no está exento de riesgos: la incertidumbre fiscal, agravada por el recorte en la calificación soberana de Colombia y el ciclo electoral, podría generar presiones alcistas sobre el tipo de cambio en los próximos meses. Para los tomadores de decisiones en el ámbito corporativo, este entorno exige estrategias de cobertura cambiaria más activas y una lectura cuidadosa de los indicadores macroeconómicos tanto domésticos como internacionales.