Inversión extranjera en agroindustria peruana: señales de una nueva fase de expansión

Capital colombiano acumulado en Perú supera los USD 25 mil millones y marca un punto de inflexión estratégico: tras consolidar posiciones dominantes en energía, gas e infraestructura —sectores que concentran el 53% de la inversión identificada por el gremio empresarial colombiano en el país—, las empresas del país vecino están redirigiendo su mirada hacia la agroindustria, la tecnología aplicada al agro y la logística de exportación. Este movimiento responde a una lógica de maduración de ciclo inversor que los estrategas corporativos deberían monitorear de cerca.

Según cifras del Consejo Empresarial Colombiano (CEC), que representa a más de 270 empresas y aproximadamente el 90% de la inversión colombiana en territorio peruano, los sectores de energía, hidrocarburos y electricidad concentran el 32% del capital desplegado, mientras que infraestructura y construcción suman el 21%. En conjunto, estas dos categorías han generado alrededor de 60,000 empleos directos. Entre 2023 y 2026, se incorporaron 30 nuevas empresas colombianas al ecosistema peruano, lo que indica que la curva de adopción aún no ha alcanzado su punto de saturación. Transporte, industria y comercio aportan un 12% cada uno, mientras que salud representa el 9%, configurando un portafolio diversificado pero con clara concentración en activos físicos.

Hacia adelante, el vector de crecimiento apunta a la agroindustria y sus cadenas de valor adyacentes. El interés no se limita a la producción agropecuaria directa: abarca el suministro de insumos críticos para zonas agroexportadoras —plásticos técnicos, geomembranas, mallas sintéticas y geosintéticos—, así como servicios tecnológicos aplicados al campo. La infraestructura logística también emerge como factor habilitador clave: el puerto de Chancay se perfila como nodo estratégico para reducir costos en comercio exterior, lo que podría reconfigurar las rutas de exportación agrícola hacia mercados asiáticos. Para inversores y consultores de transformación, la señal relevante es que Perú está siendo tratado como plataforma regional, no solo como mercado local. La expansión tecnológica —con una misión de cerca de 34 empresas especializadas en robótica, inteligencia artificial e Internet de las cosas— sugiere que el siguiente ciclo inversor combinará activos físicos con capacidades digitales, un patrón que McKinsey ha identificado como característico de los mercados emergentes en fase de aceleración industrial.