Tensión marítima entre potencias: cuando el acceso a puertos se convierte en arma comercial

Tensiones geopolíticas en el comercio marítimo internacional adquieren una nueva dimensión cuando organismos reguladores de transporte se convierten en instrumentos de presión económica. La Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC) ha presentado una propuesta para imponer una tasa de 200,000 dólares por viaje a buques mercantes con bandera española que operen en puertos estadounidenses, además de evaluar restricciones a la importación de productos de origen español. La medida, que aún no entra en vigor y está sujeta a consulta pública, representa una señal de alerta para estrategas de comercio exterior y directivos de empresas con operaciones transatlánticas.

El origen de la disputa se remonta a diciembre de 2024, cuando la FMC inició una investigación tras recibir reportes de que autoridades españolas habrían negado acceso a sus puertos a al menos tres embarcaciones vinculadas al Programa de Seguridad Marítima de la Administración Marítima estadounidense (MARAD), programa encargado del transporte de mercancías hacia Israel. Entre los casos documentados figura el del buque Maersk Denver, al que supuestamente se le impidió atracar en el puerto de Algeciras en noviembre de 2024, en medio de protestas de activistas contra el transporte de suministros militares con destino a Oriente Próximo. La FMC afirma haber reunido "pruebas concluyentes" de que estas restricciones ocurrieron, generando lo que la agencia clasifica como "condiciones desfavorables para el transporte marítimo en el comercio exterior" con consecuencias directas sobre la eficiencia y confiabilidad de las cadenas internacionales de suministro.

Para los líderes empresariales y estrategas corporativos, el caso ilustra un fenómeno creciente: la instrumentalización de la infraestructura portuaria y las regulaciones de transporte como palancas de política exterior. Según el Foro Económico Mundial, las disrupciones en cadenas de suministro marítimo generaron pérdidas estimadas en cientos de miles de millones de dólares entre 2020 y 2023, y episodios como este elevan la prima de riesgo geopolítico en la planificación logística global. Las categorías comerciales bajo posible restricción —perfumería, cosméticos, aceites, productos cerámicos, azúcar y confitería— afectarían a sectores exportadores con presencia relevante en mercados latinoamericanos, incluido México. Antes de que se adopte cualquier decisión final, la FMC abrirá un período de consulta pública en el que empresas, asociaciones sectoriales y partes interesadas podrán presentar observaciones por escrito, un mecanismo que los directivos con exposición a comercio transatlántico deberían monitorear de cerca.