Morosidad empresarial al alza: tasas reales y crédito restringido presionan al sector corporativo
Cerca de 59,000 empresas en México enfrentan dificultades para cumplir con sus obligaciones crediticias, evidenciando un deterioro sostenido en la capacidad de pago del sector corporativo. Solo en septiembre, 1,937 compañías adicionales ingresaron en mora, lo que representa un incremento del 3.5% respecto a agosto y un aumento acumulado del 53% frente al mismo periodo del año anterior. Este panorama se desarrolla en un contexto de actividad económica débil y altos costos de financiamiento que limitan tanto las decisiones de inversión como las de consumo.
El Score de Riesgo Económico y Financiero (SERF), indicador que integra variables de riesgo crediticio, actividad económica, precios y comercio exterior, se situó en 37.7 puntos en septiembre —con una caída de 0.6 puntos respecto al mes anterior— manteniéndose en la categoría de Riesgo Elevado. El componente de Riesgo Crediticio registró el peor desempeño dentro del índice, alcanzando apenas 19 puntos. Aunque se observó una reducción del 8.9% en la mora temprana dentro del sistema bancario, este dato contrasta con el deterioro en las categorías de mayor riesgo: aproximadamente 3.7 millones de identificaciones fiscales se encuentran en situaciones consideradas irrecuperables, frente a 1.8 millones que en enero de 2025 presentaban condiciones crediticias intermedias.
Detrás de estas cifras existe una tensión estructural que los estrategas corporativos y tomadores de decisiones deben incorporar en sus escenarios de planeación: las tasas de interés reales positivas, aunque necesarias para la estabilización monetaria y para moderar la demanda de divisas, encarecen el crédito y retrasan la recuperación productiva. Para las empresas, esto se traduce en menor acceso a financiamiento, restricción del capital de trabajo y aplazamiento de proyectos de inversión. Con casi 59,000 compañías en situaciones bancarias anómalas, la normalización del crédito se perfila como una condición estructural indispensable para cualquier escenario de reactivación económica sostenida en el mediano plazo.



