Revisión técnica obligatoria de camiones presiona al alza los costos del flete
Regulaciones más estrictas en el transporte de carga están generando un debate de fondo en El Salvador: ¿cuánto vale la seguridad vial cuando se mide contra la competitividad logística? El Viceministerio de Transporte ha puesto en marcha un esquema de revisión técnica vehicular obligatoria para unidades de carga pesada, vinculada directamente a la renovación de la tarjeta de circulación. La medida aplica inicialmente a rastras fabricadas en 1999 o antes, así como a cabezales y plataformas, con una extensión prevista hacia las volquetas a partir de octubre. El argumento central de las autoridades es contundente: operar unidades con fallas mecánicas no detectadas traslada el costo real del flete a las familias afectadas por accidentes.
Desde una perspectiva de gestión de riesgos, la iniciativa responde a una lógica que el sector corporativo reconoce bien: los costos no internalizados no desaparecen, simplemente se externalizan hacia terceros. Nelson Reyes, viceministro de Transporte, reconoció abiertamente que los gastos asociados a revisiones, reparaciones y mantenimiento podrían trasladarse parcialmente al precio del flete. Sin embargo, el argumento regulatorio sostiene que mantener tarifas artificialmente bajas a expensas de unidades con sistemas de frenos deteriorados, llantas desgastadas o conductores sin capacitación adecuada representa una forma de competencia desleal con consecuencias sociales medibles. Los talleres autorizados evaluarán aspectos críticos como el sistema de frenos, componentes hidráulicos, sistema eléctrico, llantas, luces y dispositivos de seguridad activa, en una inspección que no puede ser reemplazada por los controles en carretera.
Para los directivos del sector logístico y de cadena de suministro, la señal regulatoria es clara: el cumplimiento técnico dejará de ser opcional y se convertirá en una condición de operación. Esto implica revisar estructuras de costos, actualizar flotas y reconsiderar contratos con transportistas que no puedan acreditar el mantenimiento adecuado de sus unidades. A mediano plazo, la medida podría acelerar la consolidación del sector, favoreciendo a operadores con flotas más modernas y procesos de mantenimiento documentados, mientras presiona a los actores más pequeños o informales a salir del mercado o a invertir en actualización. En un entorno donde la resiliencia de la cadena de suministro es una prioridad estratégica post-pandemia, la seguridad mecánica del transporte de carga se posiciona como un factor de competitividad, no solo de cumplimiento normativo.



