Crecimiento económico sorpresivo frente a presión del consumidor: señales mixtas para la política fiscal
Contra todo pronóstico, la economía del Reino Unido registró un crecimiento del 0.1% en agosto, cuando los analistas anticipaban una contracción del 0.1%. El dato contrasta con el 0.4% alcanzado en julio y llega en un momento de alta sensibilidad política: a menos de dos semanas de la presentación del primer presupuesto del canciller John Healey, el resultado ofrece un margen de maniobra limitado pero real para la política fiscal.
El motor del crecimiento no fue el consumo, sino la producción industrial. El sector manufacturero y de generación de energía avanzó 0.8%, compensando la caída del 0.3% en los servicios orientados al consumidor —que ya habían retrocedido 0.1% en julio— y el descenso del 0.2% en construcción. Las actividades de entretenimiento, recreación y servicios de alimentos también restaron al crecimiento, lo que los analistas interpretan como un ajuste tras el impulso temporal generado por eventos deportivos y condiciones climáticas favorables en meses anteriores. En términos acumulados, el PIB creció 0.7% en el trimestre cerrado en agosto y 2.1% en términos anuales, la tasa más alta desde agosto de 2022.
El Fondo Monetario Internacional mejoró recientemente sus proyecciones de crecimiento para el país en el año en curso, aunque advirtió sobre una desaceleración moderada esperada para 2027, condicionada por la trayectoria de los precios energéticos. Economistas como Sanjay Raja, de Deutsche Bank, señalan que los riesgos hacia finales de año son reales: el encarecimiento de la energía continúa erosionando el ingreso disponible de los hogares, mientras que las tasas de interés elevadas frenan tanto el gasto como la inversión empresarial. Para Healey, el reto es presentar un paquete fiscal que mitigue el impacto energético en los hogares sin comprometer la disciplina presupuestaria que, según las proyecciones oficiales, posicionaría al Reino Unido con el déficit más bajo del G7 para 2029. El equilibrio entre estímulo y austeridad será la prueba central de su gestión en los próximos meses.



