China indica que las tierras raras seguirán fluyendo hacia la UE, independientemente de la expiración del acuerdo comercial con EE. UU.

Minerales que pesan miligramos pero mueven billones de dólares: las tierras raras vuelven a ocupar el centro del tablero geopolítico global. China ha confirmado que continuará otorgando licencias de exportación de estos materiales hacia Europa, independientemente de lo que ocurra con el acuerdo comercial vigente con Estados Unidos, cuya vigencia vence en enero. El portavoz del Ministerio de Comercio chino, He Yadong, lo señaló con claridad ante preguntas sobre el impacto del inminente plazo bilateral, subrayando que la relación comercial con la Unión Europea opera bajo una lógica distinta a la disputa con Washington.

Este posicionamiento no es gratuito. En octubre del año pasado, Beijing endureció significativamente sus controles de exportación, extendiendo restricciones a cualquier producto que contenga incluso un 0.1% de minerales de origen chino. La medida respondió a la ampliación de la lista negra estadounidense, que afecta a subsidiarias con mayoría de capital chino y podría impactar a cerca de 20,000 entidades en el país asiático. Pese a ello, Washington y Beijing acordaron suspender estas medidas por un año tras la reunión entre los presidentes Xi Jinping y Donald Trump, con una extensión adicional de dos meses negociada por el secretario del Tesoro Scott Bessent. Este ciclo de escalada y tregua ilustra con precisión la dinámica de interdependencia frágil que caracteriza el comercio de minerales críticos: ninguna de las partes puede desacoplarse sin costos severos a corto plazo.

Para Europa, la señal china llega en un momento de recomposición diplomática. La reunión entre el comisario de Comercio de la UE, Maroš Sefčovič, y el ministro chino Wang Wentao abrió una ventana de negociación en la que Beijing propuso un "canal verde" para garantizar el flujo continuo de tierras raras hacia el bloque, a cambio de apoyo europeo en importaciones de sectores de uso dual. Según el Foro Económico Mundial, China controla aproximadamente el 60% de la producción mundial de tierras raras y más del 85% de su capacidad de refinación, lo que convierte cualquier señal de Pekín en un evento de mercado con repercusiones inmediatas. Para estrategas corporativos en industrias como electromovilidad, defensa, semiconductores y energías limpias —sectores que dependen directamente de estos minerales—, el mensaje es inequívoco: la diversificación de proveedores ya no es una opción de largo plazo, sino una prioridad de resiliencia operativa para los próximos tres a cinco años.