Tipo de cambio peso-dólar: perspectivas y factores de volatilidad hacia 2026

Señales mixtas caracterizan el comportamiento reciente del tipo de cambio peso-dólar en México. Con una volatilidad actual de 10.78%, que supera el nivel de referencia de 7.92%, el mercado cambiario opera en un entorno de mayor incertidumbre que el promedio histórico. Esta dinámica obliga a los equipos financieros y de planeación estratégica a incorporar escenarios de cobertura cambiaria con mayor rigor en sus proyecciones de mediano plazo.

Hacia 2026, los factores estructurales pesan tanto como los coyunturales. Por un lado, la aceleración del nearshoring —reubicación de cadenas productivas hacia México desde Asia— representa una fuente sostenida de entrada de divisas que podría apreciar el peso. Por otro, la renegociación del T-MEC y las políticas arancelarias de Estados Unidos introducen variables de riesgo difíciles de cuantificar. A esto se suma la expectativa de que la Reserva Federal flexibilice su política monetaria en 2025-2026, lo que históricamente debilita al dólar frente a monedas emergentes con fundamentos sólidos. Las proyecciones institucionales para el cierre de 2026 ubican el tipo de cambio en un rango de 19.30 a 20.50 pesos por dólar: la Secretaría de Hacienda estima 19.70, mientras que analistas consultados por el Banco de México anticipan entre 20.00 y 20.50.

Para los directivos con exposición cambiaria —ya sea en importaciones, deuda en dólares o ingresos por exportación—, el contexto actual exige una revisión de las estrategias de cobertura y una lectura más granular de los indicadores macroeconómicos. El peso mexicano, la moneda más transaccionada de América Latina y decimoquinta a nivel global, opera en un rango histórico de la última década de entre 16.00 y 22.00 pesos por dólar. La cotización actual se posiciona cerca del centro de ese rango, lo que sugiere que tanto escenarios de apreciación como de depreciación moderada son técnicamente plausibles. Con un crecimiento del PIB proyectado de entre 1.15% y 1.4%, la economía mexicana enfrenta un ciclo de menor dinamismo que demanda decisiones financieras más defensivas y bien fundamentadas.