Más graduados en ingeniería, pero la brecha con el sector productivo persiste

Alcanzar cifras récord de graduados en ingeniería no garantiza resolver la escasez de talento técnico que enfrenta el sector productivo. Con 8,759 egresados en 2024 —por encima del promedio histórico de 7,890 registrado desde 2007— y un crecimiento acumulado del 71.7% en inscripciones durante las últimas dos décadas, el sistema universitario argentino muestra señales de expansión sostenida. Sin embargo, los datos de mercado revelan una paradoja que debería preocupar a los estrategas de recursos humanos y a los tomadores de decisiones en política industrial: más oferta no equivale a mejor ajuste.

Un análisis aplicado a 117 empresas que emplean colectivamente a 34,932 ingenieros expone la magnitud del desajuste. El 54% de esos profesionales trabaja en energía, petróleo, gas y petroquímica; el 23% en manufactura y el 17% en construcción. La dificultad de contratación reportada por las empresas alcanza un índice de -36%, cifra que supera el -25% que los propios ingenieros declaran al buscar empleo. Esta asimetría sugiere que el problema no es cuantitativo sino cualitativo: los perfiles disponibles no corresponden a las especialidades que el mercado demanda con mayor urgencia. Expertos del sector advierten que, sin políticas activas de orientación vocacional y formación especializada alineada con la industria, esta brecha podría ampliarse en un horizonte de tres a cinco años.

Paralelamente, una transformación demográfica silenciosa está redefiniendo el perfil del ingeniero latinoamericano. La participación femenina en las inscripciones de ingeniería creció un 99.6% en las últimas dos décadas, frente al 42.9% registrado entre hombres. Hoy, las mujeres representan el 31.2% de los estudiantes y el 28% de quienes obtienen el título, con mayor presencia en especialidades como Ingeniería en Alimentos, Ambiental, Recursos Naturales y Química. En contraste, ramas como Mecánica, Eléctrica y Electromecánica mantienen representación femenina de entre el 4% y el 5%. Para los directores de Capital Humano en sectores industriales con alta demanda insatisfecha, esta distribución por género y especialidad es un dato estratégico que debería informar tanto las políticas de reclutamiento como las alianzas universidad-empresa orientadas a cerrar la brecha desde la formación.