Crisis de jóvenes sin empleo ni formación exige rediseñar el sistema de bienestar
Redirigir recursos del gasto en bienestar hacia programas activos de empleo juvenil es la propuesta central que está ganando tracción en el debate de política pública en Reino Unido. Alan Milburn, exsecretario de Salud durante el gobierno de Tony Blair y autor de una revisión gubernamental sobre la población joven inactiva, argumenta que el sistema actual no solo falla en reintegrar a los jóvenes al mercado laboral, sino que, en muchos casos, los empuja hacia una dependencia estructural de los beneficios sociales. Su diagnóstico apunta a una falla sistémica: los mecanismos de bienestar, salud y empleo operan de forma desarticulada, generando trampas de inactividad difíciles de revertir.
Según la revisión de Milburn, un número récord de un millón de jóvenes de entre 18 y 24 años se encuentran actualmente en situación Neet —sigla en inglés para quienes no están en educación, empleo ni formación—. Lo que distingue este fenómeno de los ciclos habituales de desempleo juvenil es su profundidad: el 60% de estos jóvenes nunca ha tenido un empleo formal. Milburn lo describe como un problema de 'desapego juvenil', con raíces que van más allá de la coyuntura económica. En este contexto, la salud mental emerge como un factor determinante: el propio Milburn, en entrevista conjunta con Peter Fonagy —presidente de una revisión independiente sobre salud mental, TDAH y autismo—, afirmó que la crisis Neet es, en gran medida, una crisis de salud, donde los trastornos mentales no atendidos alimentan directamente las tasas de inactividad.
Desde una perspectiva de política corporativa y estrategia de talento, el fenómeno tiene implicaciones que trascienden el ámbito gubernamental. Las organizaciones que operan en mercados con alta proporción de población joven desvinculada enfrentan escasez estructural de talento de entrada, mayor rotación y costos de formación más elevados. La propuesta de integrar servicios de empleo, salud y bienestar en un modelo cohesionado —como el 'servicio local de aprendizaje' anunciado con una inversión inicial de 100 millones de libras— representa una señal temprana de hacia dónde se moverá la política laboral en economías avanzadas. Para los estrategas corporativos, anticipar estos cambios regulatorios y alinear sus programas de atracción de talento joven con los nuevos marcos de apoyo público puede convertirse en una ventaja competitiva tangible en la próxima década.



