Vietnam amplía su red de acuerdos comerciales con Europa y consolida su posición global
Vietnam formalizó un acuerdo de libre comercio con la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), que agrupa a Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein. El pacto, suscrito en Hanoi tras más de una década de negociaciones iniciadas en 2012 —con una pausa entre 2018 y años recientes—, abarca comercio de bienes y servicios, propiedad intelectual y compromisos de desarrollo sostenible. Su conclusión llega en un momento en que Vietnam consolida su reputación como una de las economías de mayor crecimiento en el sudeste asiático.
En términos arancelarios, el acuerdo establece exenciones o reducciones progresivas que beneficiarán principalmente a productos industriales, pesqueros y agrícolas. Se estima que alrededor de la mitad de las exportaciones noruegas hacia Vietnam quedarán libres de arancel de forma inmediata, y más del 98% alcanzará ese estatus en un horizonte de siete años. El volumen comercial entre la EFTA y Vietnam superó los 4,800 millones de euros el año pasado, cifra que ilustra la escala real del intercambio y el potencial de crecimiento que el acuerdo podría detonar.
Para los estrategas corporativos y los inversores con exposición a mercados emergentes, este movimiento señala una tendencia estructural: Vietnam está construyendo deliberadamente una arquitectura de acuerdos comerciales que le permite diversificar sus mercados de origen y destino, reducir su dependencia de un solo bloque y posicionarse como nodo relevante en cadenas de valor globales. En un entorno de creciente volatilidad geopolítica y reconfiguración de las cadenas de suministro, los países que acumulan tratados con múltiples regiones ganan resiliencia competitiva. Para empresas mexicanas con operaciones o intereses en Asia-Pacífico, el avance vietnamita ofrece una referencia sobre cómo la diplomacia comercial activa puede traducirse en ventaja exportadora sostenida.



