Rentas particulares lideran el mercado asegurador con tasas que triplican los depósitos bancarios
Rentas particulares se consolidan como el producto estrella del sistema asegurador peruano, superando al seguro de desgravamen —históricamente el líder del sector— con proyecciones que apuntan a S/4.400 millones en colocaciones anuales. El fenómeno refleja un cambio estructural en la forma en que los peruanos gestionan su patrimonio: ya no solo ahorran, sino que buscan instrumentos que combinen renta periódica, protección del capital y designación de beneficiarios.
El crecimiento del segmento ha sido sostenido y acelerado. En 2018, las colocaciones apenas alcanzaban S/886 millones; en 2024 superaron los S/2.400 millones, y para 2026 se proyecta que el mercado ronde los S/4.400 millones. Las estimaciones para 2027 anticipan un incremento adicional de entre 10% y 15%, acercándose a los S/5.000 millones anuales. Este dinamismo contrasta con el estancamiento relativo del seguro de desgravamen, que hasta 2024 lideraba con cerca de S/2.600 millones anuales vinculados a créditos hipotecarios, vehiculares y personales.
Detrás de la expansión confluyen varios factores. El primero es normativo: la regulación del 95,5% implementada en 2016 dentro del Sistema Privado de Pensiones permitió a los afiliados retirar una porción significativa de su fondo al jubilarse, generando un flujo de capital que las aseguradoras canalizaron hacia nuevos productos. El segundo es competitivo: las tasas fijas que ofrece la renta particular —hasta 7% anual en soles y cerca de 6% en dólares— resultan considerablemente más atractivas que el promedio de depósitos a plazo en dólares, que oscila entre 1,5% y 2% anual. El tercero es de diversificación de canales: desde el segundo semestre de 2023, las ocho aseguradoras activas en este segmento ampliaron sus estrategias de distribución, reduciendo la dependencia de los fondos AFP y captando capital proveniente de herencias, ventas inmobiliarias y ahorros acumulados. Para los estrategas del sector financiero, la consolidación de este mercado señala una tendencia de largo plazo: los consumidores latinoamericanos con patrimonio medio-alto están migrando hacia instrumentos que ofrecen certidumbre de rendimiento, liquidez diferida y cobertura ante eventos de vida, características que los productos bancarios tradicionales no logran satisfacer de forma integral.



