Fiscalidad estatal sobre pensiones en EE.UU.: tendencias que redefinen la planeación patrimonial

Reducir la carga fiscal sobre los ingresos de jubilación se ha consolidado como una tendencia legislativa de peso en Estados Unidos. A inicios de esta década, más de una docena de estados aplicaban impuestos sobre al menos una parte de los beneficios del Seguro Social. Para 2026, ese número se reducirá a ocho, tras la eliminación gradual del gravamen en Virginia Occidental y la decisión de Kansas, Missouri y Nebraska de suspenderlo desde el ejercicio fiscal 2024. Este movimiento refleja tanto presiones políticas internas como una competencia creciente entre estados por atraer y retener a jubilados con capacidad adquisitiva, un segmento demográfico que representa un activo económico significativo para las economías locales.

Los estados que aún mantienen alguna forma de tributación sobre estos beneficios son Colorado, Connecticut, Minnesota, Montana, Nuevo México, Rhode Island, Utah y Vermont. Ninguno de ellos, sin embargo, grava la totalidad de los beneficios para todos los jubilados ni replica la escala federal, que establece que hasta el 85% de los ingresos del Seguro Social es gravable cuando el ingreso combinado supera ciertos umbrales. Cada entidad ha diseñado su propio esquema, combinando límites de ingreso, reglas por edad y créditos fiscales orientados a proteger a los hogares de ingresos bajos y medios, mientras mantienen la recaudación sobre jubilados con ingresos sustanciales provenientes de pensiones, inversiones o cuentas tipo 401(k).

Para los estrategas de planeación patrimonial y los directivos que se aproximan a la etapa de retiro, el análisis va más allá de identificar si un estado grava o no el Seguro Social. Colorado, por ejemplo, exime completamente estos ingresos una vez que el residente cumple 65 años. Nuevo México ofrece exención total a contribuyentes solteros con ingresos de hasta 100,000 dólares anuales. Montana, aunque grava los beneficios, carece de impuesto general sobre ventas, lo que modifica el cálculo neto de la carga fiscal. Varios estados que no gravan el Seguro Social compensan esa renuncia con impuestos prediales elevados, gravámenes amplios sobre consumo o tributación plena sobre pensiones y retiros de cuentas de ahorro para el retiro, factores que pueden resultar más onerosos para jubilados con ingresos fijos. La comparación efectiva entre jurisdicciones exige considerar la carga fiscal total, no únicamente el tratamiento de un tipo de ingreso, una distinción crítica para cualquier ejercicio serio de optimización patrimonial.