Deuda pública de Panamá: trayectoria ascendente y presiones fiscales estructurales
Panamá registra su nivel histórico más alto de endeudamiento público al cierre del tercer trimestre de 2026, con un saldo de 62,777.7 millones de dólares según datos del Ministerio de Economía y Finanzas. El incremento interanual asciende a 4,083.3 millones de dólares —equivalente al 7%— respecto al mismo período de 2025, cuando la deuda se ubicaba en 58,694.4 millones. Esta trayectoria ascendente no es un fenómeno aislado: refleja una dinámica estructural de financiamiento que se ha intensificado durante los últimos dos ciclos de gobierno y que plantea interrogantes estratégicos sobre la sostenibilidad fiscal del país a mediano plazo.
Entre los factores que explican el crecimiento del tercer trimestre destaca un préstamo de 1,000 millones de dólares contratado con el Banco Latinoamericano de Comercio Exterior (Bladex) para cubrir necesidades estacionales de liquidez presupuestaria, complementado con 407 millones obtenidos mediante letras del Tesoro y 12.6 millones provenientes de organismos multilaterales vinculados a programas de saneamiento e inclusión social. Las variaciones cambiarias aportaron 175.2 millones adicionales al saldo. Las amortizaciones de capital, aunque presentes, no lograron compensar el volumen de nuevos compromisos adquiridos. Este patrón —donde los desembolsos superan sistemáticamente los pagos de principal— es precisamente el mecanismo que alimenta la acumulación de deuda en economías con déficits fiscales recurrentes.
Desde una perspectiva histórica comparada, el análisis por administración resulta revelador para los estrategas que evalúan el riesgo soberano de la región. Durante el gobierno de Laurentino Cortizo (2019-2024), la deuda creció un 94.7%, pasando de aproximadamente 26,612.8 millones a 51,812.8 millones de dólares en cinco años —un incremento de cerca de 25,200 millones—, impulsado en parte por el gasto extraordinario asociado a la pandemia. La administración actual acumula un aumento de 10,964.9 millones desde junio de 2024, un 21.2% en poco más de dos años. Para los inversores de deuda soberana y los consultores de riesgo fiscal, la variable crítica no es el nivel absoluto del endeudamiento sino la velocidad a la que crece el servicio de la deuda —intereses más amortizaciones— como proporción del presupuesto disponible para gasto productivo, un indicador que Panamá deberá monitorear con creciente atención en los próximos ejercicios fiscales.



