Medicamentos confiables: prevenir protege la salud y la economía

Por Giovanni Vargas

¿Cuánto vale la confianza en cada una de las 5,800 millones de piezas de medicamentos que se comercializan al año en México? La cifra, que suma los mercados público y privado, dimensiona el asunto: detrás de cada caja hay un tratamiento, un gasto familiar y una cadena productiva que sostiene empleos y recursos públicos.

Esa pregunta guio la exposición de Alejandro Córdova, director de Abasto de CANIFARMA en el seminario Mujeres 360, de la prevención a la innovación, organizado por Bayer México. Habló del mercado irregular de medicamentos: productos falsificados, robados, caducos o desviados de instituciones, con enfoque de prevención. Un paciente informado y un sistema que cierra espacios a la informalidad reducen el riesgo mejor que cualquier alarma.

UNA DIMENSIÓN MEDIBLE

Según la Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares del INEGI, 92% de las personas compra sus medicamentos en farmacias y 5% en tiendas departamentales o de autoservicio. El resto se reparte entre canales sin licencia sanitaria, como tianguis o venta entre particulares. La cámara estima ese segmento en cerca de 2.8% del mercado, entre 75 y 140 millones de piezas al año, y no encuentra sustento para el 6% que circula en medios. El problema existe, pero su tamaño es acotado y atendible.

EL RIESGO QUE NO SE VE

Una encuesta de CANIFARMA reveló una brecha de percepción. Al preguntar qué productos falsos compraría alguien a sabiendas, la gente mencionó películas, ropa y tenis; nadie habló de medicamentos. Muchos pacientes suponen que una caja barata en la calle es robada, no falsificada. La diferencia con otras industrias es concreta: unos tenis de imitación se eligen sabiendo lo que son, mientras que un empaque falso de medicamento puede lucir mejor que el original. El daño suele ser la interrupción silenciosa de un tratamiento oncológico, de VIH o de cualquier enfermedad crónica.

De ahí las señales de la campaña “Ve a lo seguro”, que la cámara impulsa desde hace cuatro años: desconfiar de descuentos extremos, comprar en establecimientos con licencia sanitaria o en cuentas oficiales de laboratorios y farmacias, revisar caducidad, sellos y tintas del empaque, y consultar al médico en lugar de auto diagnosticarse. También recomendó desechar los sobrantes en los contenedores del programa SIGRE, para que no regresen al mercado con la fecha alterada.

DE LA CALLE A LA PANTALLA

La venta migra del tianguis a las plataformas. CANIFARMA firmó un convenio con Mercado Libre, sitio donde, según el último estudio regional, se vendía alrededor de 60% de los medicamentos comercializados en internet. Cuando una empresa afiliada detecta un anuncio irregular, la plataforma baja la publicación y el perfil del vendedor. Ya se retiraron entre 650 y 700 publicaciones, con apoyo de monitoreo mensual e inteligencia artificial. Siguen las conversaciones con Meta y Amazon.

La inteligencia artificial también cabe en la prevención. Cada vez más jóvenes le preguntan síntomas y qué tomar. La meta es que los asistentes remitan al médico y a canales formales, lo cual exige dialogar con los desarrolladores en Estados Unidos y Europa.

ADUANAS, ETIQUETADO Y PRIMERA LÍNEA

La industria farmacéutica usa nueve de las cerca de 55 aduanas del país. La propuesta es habilitar solo esas para medicamentos, de modo que cualquier ingreso por otra sea una alerta, a la manera del Consejo Regulador del Tequila. Casi 800 agentes aduanales fueron capacitados este año. En Manzanillo se revisa uno de cada diez contenedores, una capacidad limitada que afecta a muchos sectores, no solo al farmacéutico.

Otro paso es el sello gubernamental en las piezas de la próxima licitación federal, que permitirá identificar producto desviado de instituciones; la trazabilidad con código Data Matrix, por su costo, es hoy más viable en el canal privado. En la primera línea están médicos y enfermeras: una pastilla que cambió de color basta para activar una revisión.

La conclusión del ejecutivo cabe en una frase: conviene tomar algo seguro antes que buscarlo barato. Para un país de miles de millones de piezas al año, la prevención empieza en el gesto más simple, leer el empaque antes de comprar.