Negociaciones México-EU sobre aranceles automotrices y metales entran en fase crítica

Negociaciones entre México y Estados Unidos sobre aranceles que afectan a la industria automotriz, el acero y el aluminio han entrado en una etapa que ambas partes describen como avanzada. El secretario de Economía mexicano se desplazó a Washington D.C. tras ser convocado por autoridades estadounidenses para discutir los términos de un posible acuerdo, en lo que representa uno de los capítulos más sensibles de la relación comercial bilateral.

Desde el lado mexicano, tanto el titular de Economía como la presidenta de la República han señalado que un acuerdo está próximo a concretarse. La contraparte estadounidense, por su parte, ha reconocido públicamente que las conversaciones avanzan, aunque con la advertencia de que cualquier pacto deberá ser favorable para sus intereses nacionales. Esta dinámica refleja la asimetría estructural que caracteriza las negociaciones comerciales entre ambos países, donde México enfrenta una mayor presión para ceder en ciertos puntos a cambio de alivio arancelario.

Un elemento de incertidumbre persiste en el sector privado: fuentes dentro de la industria automotriz han señalado que aún desconocen los términos específicos del posible acuerdo, lo que dificulta la planeación estratégica en un sector que representa cerca del 20% de las exportaciones totales de México. A esto se suma la indefinición sobre si la cuarta ronda de revisión bilateral del T-MEC —pospuesta en septiembre— se realizará en el corto plazo. Para los estrategas corporativos, el resultado de estas negociaciones tendrá implicaciones directas en las cadenas de suministro regionales, los costos de producción y la competitividad de México como destino de manufactura avanzada frente a otras economías emergentes.