Crisis de subsidios habitacionales amenaza acceso a vivienda para miles de familias

Cerca de 7,530 familias de bajos ingresos enfrentan la posibilidad de quedar fuera del acceso a subsidios habitacionales antes de que concluya el año, como consecuencia del agotamiento anticipado de los fondos destinados al Bono Familiar Habitacional (BFH), el principal instrumento no reembolsable del programa de vivienda social en Perú. Gremios del sector inmobiliario y constructor han emitido alertas formales ante las autoridades, señalando que la modalidad de Adquisición de Vivienda Nueva es la más afectada y que, hasta septiembre, se habían desembolsado aproximadamente 8,400 bonos, con el 40% del volumen histórico de colocaciones concentrado en el último trimestre del año.

La crisis de financiamiento no es un fenómeno aislado: refleja una tensión estructural entre la demanda creciente de vivienda asequible y la insuficiencia presupuestaria crónica del sector. Los gremios han solicitado una asignación mínima de 379 millones de soles para cubrir los compromisos hasta diciembre, y proponen elevar el presupuesto anual a 2,000 millones de soles, el doble de la partida inicial aprobada para el ejercicio vigente. Sin embargo, el proyecto de Ley de Presupuesto para el siguiente año contempla recortes del 53% en los recursos destinados a este programa y del 60% en los subsidios de otro esquema complementario de vivienda, lo que agravaría significativamente el panorama para el mediano plazo. Para los desarrolladores de vivienda social, esta volatilidad presupuestaria introduce una incertidumbre que dificulta la planificación de proyectos y la gestión de inventarios.

Más allá del impacto inmediato en las familias que esperaban completar el financiamiento de una vivienda, la contracción de subsidios habitacionales tiene implicaciones de política pública que los estrategas del sector deben considerar. Cuando el acceso a vivienda formal se restringe por insuficiencia de subsidios, la demanda no desaparece: se desplaza hacia la informalidad y hacia la ocupación de zonas de riesgo, incluyendo áreas vulnerables ante fenómenos climáticos como El Niño. Este efecto sustitución incrementa los costos sociales a largo plazo —en infraestructura de emergencia, atención a desastres y regularización urbana— muy por encima del valor de los subsidios no otorgados. Para inversores y desarrolladores con exposición al segmento de vivienda asequible en mercados emergentes, la predictibilidad del gasto público en subsidios es tan determinante como las tasas de interés o los costos de construcción.