Empleo formal privado en México: 14 meses de caída y un mercado laboral en transformación estructural
Catorce meses consecutivos de contracción en el empleo privado formal constituyen una de las rachas negativas más prolongadas del mercado laboral mexicano en años recientes. A julio de 2026, aproximadamente 6.1 millones de trabajadores permanecen registrados como asalariados formales en empresas privadas, un nivel equivalente al registrado en mayo de 2014. Desde noviembre de 2023, el sector ha perdido un total de 266,000 puestos, con una caída adicional de 12,700 empleos solo en el último mes reportado. Comparado con el máximo histórico alcanzado en agosto de 2023, la brecha actual supera el 4.7%, una señal que los estrategas corporativos no pueden ignorar.
Un hallazgo particularmente relevante para la toma de decisiones directivas es el desacople entre producción y empleo: mientras la actividad económica creció un 2.2% entre noviembre de 2023 y julio de 2026, el empleo privado registrado cayó un 4.2% en el mismo periodo. Esta divergencia sugiere que las empresas están absorbiendo mayor producción a través de incrementos en productividad, automatización o informalización de la fuerza laboral, sin traducirlo en nuevas contrataciones formales. En el último mes analizado, ocho de los trece sectores reportaron variaciones negativas. La industria manufacturera y el comercio concentraron las mayores pérdidas, con 2,800 y 3,800 empleos menos, respectivamente. El sector industrial acumula cerca de 95,000 puestos destruidos desde septiembre de 2023 y ha registrado variaciones mensuales negativas en 33 de los últimos 35 meses, representando aproximadamente el 38% de la contracción interanual total del empleo privado.
Desde una perspectiva sectorial y geográfica, la construcción registró su mayor caída mensual desde marzo de 2025, con 377,000 trabajadores activos y una pérdida acumulada de 94,000 puestos desde su pico en mayo de 2023. En contraste, la minería mostró su tercer mes consecutivo de crecimiento, aunque la comparación interanual sigue siendo negativa a pesar de un incremento del 8.4% en la actividad del sector, lo que refuerza la hipótesis del desacople entre productividad y empleo formal. A nivel territorial, el empleo se redujo en 17 de las 32 entidades federativas, con alta concentración de pérdidas en zonas industriales y solo seis entidades con crecimiento registrado. Para líderes empresariales e inversores, esta tendencia plantea interrogantes estructurales sobre la capacidad del modelo de crecimiento actual para generar empleo formal sostenido, especialmente ante la presión regulatoria, la incertidumbre comercial y la aceleración tecnológica que redefinen los modelos de contratación en toda la región.



